Segam reconoce dificultad para cuantificar tiraderos clandestinos en SLP
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 5 de diciembre de 2025.-La fiesta cambió. Para la generación Z, esos jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, las salidas ya no siempre giran en torno a ponerse borrachos, sino a coleccionar experiencias: bebidas sin alcoho o de baja graducaión, lugares instagrameables, planes tranquilos o actividades que no empiezan necesariamente con un shot.
Y, aun así, en México las cifras muestran que una parte importante de adolescentes sí consume alcohol: la ENSANUT 2022 estima que cerca del veinte por ciento —uno de cada cinco— reportó haber tomado recientemente, y casi catorce por ciento registró episodios de consumo excesivo en el último año. No es la mayoría, pero es una fracción considerable que sigue bebiendo, solo que con otros matices.
El tabaco también se mantiene en el panorama juvenil, aunque con otro rostro. Según la ENSANUT, uno de cada siete adolescentes fuma, un porcentaje que ha variado poco en la última década si se compara con encuestas anteriores.
Pero mientras el cigarro tradicional pierde brillo entre algunos jóvenes, los vapeadores tomaron su lugar como símbolo generacional. A pesar de la restricción federal que en 2022 frenó su importación y comercialización —con decomisos que superaron las cien mil piezas en el primer año—, los dispositivos siguen circulando en un mercado irregular que no ha desaparecido, solo se movió a la sombra.
En paralelo, la marihuana vive un capítulo aparte. En diez años, su consumo entre adolescentes y jóvenes aumentó según encuestas como ENCODAT y ENA: más la han probado y más la consumen en el último año.
La percepción social cambió, las conversaciones se volvieron más abiertas y la disponibilidad creció, lo que empuja a la experimentación a edades tempranas. Pero más allá de su popularidad, la mezcla de sustancias, la aparición de compuestos sintéticos y la facilidad de compra por redes elevan los riesgos y complican el panorama.
La paradoja generacional es clara: una parte de la Gen Z bebe menos, se interesa por el bienestar y busca alternativas sin alcohol; otra cambia un riesgo por otro y navega entre vapes, cannabis o combinaciones que no existían así hace diez años.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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