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Pacientes con insuficiencia renal crónica y derechohabientes del IMSS-Bienestar urgieron al sector salud federal la reapertura inmediata del programa de trasplantes renales en el Hospital Regional de Alta Especialidad “Dr. Ignacio Morones Prieto”, suspendido desde la pandemia por COVID-19.

Los firmantes recordaron que el artículo 4º de la Constitución garantiza el derecho a la salud, además de que México ha suscrito tratados internacionales que obligan al Estado a garantizar acceso a tratamientos médicos de alto nivel.

“Muchos de nosotros ya cumplimos con protocolos y estudios clínicos, incluso con recursos propios, bajo la promesa de que pronto se reanudarían las cirugías, pero han pasado más de tres años y no tenemos certeza”, señalan.

La cirugía de trasplante renal en un hospital privado tiene un costo aproximado de 600 mil pesos, cifra imposible de cubrir para personas en situación vulnerable, dependen exclusivamente de la atención médica pública.
En la solicitud plantearon tres puntos:

Los pacientes denunciaron que faltan insumos básicos como soluciones, guantes, batas y venoclisis, indispensables para los tratamientos sustitutivos de la función renal.
Rogelio Luna Huerta, originario de San Ciro de Acosta relató que incluso en Rioverde “se batalla” con el acceso a la hemodiálisis.

“Me dijeron que no había espacio, que hasta que alguien se muriera podría entrar de nuevo al programa. Hoy cumplo 39 años y sigo en esta lucha, cuatro años batallando con la enfermedad. Solo pedimos que nos escuchen y que se reabra el servicio porque de esto depende nuestra vida”.
Rosaura Ramírez Soto, madre de una menor enferma, explicó que dejó su empleo para dedicarse al cuidado de su hija.
“Es muy difícil porque los medicamentos son caros, las sesiones de hemodiálisis costaban 2 mil 500 pesos, además de eritropoyetina y medicinas para la presión. Sobrevivo vendiendo elotes o ropa usada. Solo pido un riñón para mi hija, una oportunidad de vida”.
Areli Jazmín Gutiérrez Aldana urgió a las autoridades federales a cumplir con su responsabilidad.
“Desde hace más de cuatro años nos dicen que van a abrir los trasplantes y nada. Cada día morimos más. En mi conocimiento, al menos 15 personas han fallecido esperando un riñón desde que cerraron el programa. El gobierno federal presume que estamos como Dinamarca, pero en la realidad del sector salud no hay insumos, no hay avances y los pacientes seguimos deteriorándonos”.
Los afectados recalcaron que alrededor de 200 personas, entre ellas al menos 10 menores, enfrentan esta situación crítica en San Luis Potosí.
La exigencia es clara, que el programa de trasplantes renales del Hospital Morones Prieto sea reactivado de inmediato y que se garantice el derecho a la salud de quienes hoy dependen de una máquina de hemodiálisis para mantenerse con vida.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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