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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 24 de enero del 2026.- En el marco del Día Internacional de la Educación, que se conmemora cada 24 de enero, los datos más recientes confirman que el sistema educativo mexicano enfrenta retos estructurales en cobertura y permanencia escolar. Aunque el acceso a la educación básica se mantiene como una prioridad constitucional, millones de niñas, niños y jóvenes continúan fuera de las aulas o en riesgo de abandonar sus estudios.

De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP) del ciclo escolar 2024-2025, la matrícula total del sistema educativo nacional se ubicó en aproximadamente 34.3 millones de estudiantes, lo que representó una disminución cercana al 1.2 por ciento respecto al ciclo anterior. La reducción se concentró principalmente en escuelas públicas, mientras que el sector privado registró un ligero incremento, reflejando desigualdades en el acceso y la permanencia educativa.

Uno de los indicadores más preocupantes es el abandono escolar, ya que durante el último ciclo cerca de 994 mil estudiantes dejaron las aulas, una cifra que se aproxima al millón. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el fenómeno se presentó con mayor intensidad en el nivel de educación media superior, donde alrededor de tres de cada diez jóvenes no concluyen sus estudios, principalmente por factores económicos, rezago académico y necesidad de incorporarse al trabajo.

Las brechas regionales siguen siendo evidentes, pues mientras algunas entidades mantienen coberturas educativas cercanas al promedio nacional, otras se ubican muy por debajo, especialmente en zonas rurales e indígenas. La falta de infraestructura adecuada, conectividad limitada y carencias históricas continúan impactando el acceso a una educación de calidad en distintos puntos del país.
En este contexto, la conmemoración del Día Internacional de la Educación debe ir más allá del discurso y traducirse en políticas públicas que fortalezcan la permanencia escolar, reduzcan la desigualdad y atiendan el rezago educativo, con el fin de garantizar que la educación cumpla su función como motor de desarrollo social y económico en México.




