Con Grito y verbena, SLP conmemora el inicio de la Independencia
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 25 de julio de 2026.- El calor de la tarde no fue impedimento. Desde poco antes de las cuatro de la tarde, decenas de personas comenzaron a reunirse bajo el intenso sol en la Glorieta Francisco González Bocanegra. Poco a poco el sitio dejó de ser únicamente un punto de encuentro para convertirse en un mosaico de colores, música, abrazos y banderas arcoíris que anunciaban el inicio de la 15ª Marcha del Orgullo LGBTTTIQ+ de San Luis Potosí.
Niñas y niños acompañados de sus familias, jóvenes, personas adultas y adultos mayores llegaron portando sombrillas, abanicos y botellas de agua para soportar las altas temperaturas.
Algunos lucían maquillaje brillante, coronas de flores, alas, lentejuelas o los colores de las distintas banderas que representan a la diversidad sexual y de género; otros simplemente caminaron con una playera blanca y una bandera sobre los hombros, convencidos de que su sola presencia era una forma de hacer visible la lucha por la igualdad.


Mientras los contingentes terminaban de organizarse, la música comenzó a escucharse desde los vehículos alegóricos.
Entre saludos, fotografías y muestras de afecto, los asistentes esperaban el momento de emprender el recorrido que, desde hace quince años, se ha convertido en uno de los actos públicos más representativos de la comunidad LGBTTTIQ+ en la capital potosina.


Con el paso de los minutos, la avenida Venustiano Carranza dejó de mostrar el tránsito habitual de un sábado para transformarse en un río multicolor.
Banderas ondeando al viento, pancartas con mensajes de inclusión, respeto, igualdad y defensa de los derechos humanos comenzaron a llenar ambos carriles mientras los participantes avanzaban entre aplausos, consignas y música.
Las calles de San Luis Potosí se pintaron de colores. El rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta dominaron el paisaje urbano, mezclándose con las banderas trans, bisexual, lésbica, no binaria y de otras identidades que conforman la diversidad sexual.


Cada color representaba historias distintas, pero un mismo mensaje: el derecho a existir, amar y vivir libres de discriminación.
Durante el trayecto no solo participaron integrantes de la comunidad LGBTTTIQ+, sino también madres y padres de familia, amistades, colectivos, organizaciones civiles y ciudadanos que decidieron acompañar la movilización como muestra de respaldo.



Varias familias caminaron tomadas de la mano con sus hijos pequeños, quienes observaban con curiosidad el ambiente festivo mientras agitaban pequeñas banderas arcoíris.
Los mensajes escritos en carteles recordaban que la marcha no es únicamente una celebración. "El amor no se esconde", "Existir es resistir", "Nuestros derechos no se negocian" y "No más discriminación" podían leerse a lo largo del recorrido, acompañado por consignas que exigían igualdad de derechos, reconocimiento de las identidades diversas y una vida libre de violencia.

El ambiente estuvo marcado por la música y el entusiasmo. Desde las bocinas instaladas en los carros alegóricos sonaban canciones que los asistentes coreaban mientras avanzaban sobre Carranza.
Cada cuadra era una nueva oportunidad para bailar, saludar a quienes observaban desde las banquetas o agradecer los aplausos de ciudadanos que, desde restaurantes, cafeterías, balcones y comercios, presenciaban el paso del contingente.
La columna multicolor avanzó con dirección al Centro Histórico, donde la marcha recorrió espacios emblemáticos de la ciudad, entre ellos Plaza de Fundadores y posteriormente Plaza del Carmen, lugar destinado para el cierre de las actividades conmemorativas de esta edición número quince.


La movilización tuvo un significado especial para quienes han acompañado este movimiento desde sus primeras ediciones. Quince años después de aquella primera marcha, la comunidad volvió a ocupar las calles para recordar que los derechos conquistados requieren ser defendidos permanentemente y que aún existen pendientes en materia de inclusión, acceso a la justicia y combate a los discursos de odio.
Más que un desfile, la marcha volvió a convertirse en un espacio para hacer visible una realidad que forma parte de San Luis Potosí. Entre sonrisas, abrazos, música y consignas, miles de personas caminaron con la convicción de que la diversidad también construye ciudad y que el orgullo continúa siendo una forma de resistencia.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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