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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 15 de septiembre de 2026.- Cada año, cuando llega septiembre, México parece ponerse de acuerdo para celebrar la Independencia desde la noche del día 15. Las plazas se llenan, aparecen los puestos de comida, las banderas salen a las calles y miles de personas esperan el momento en que autoridades y familias lanzan sus propios “¡Viva México!”.
Pero hay una curiosidad detrás de una de las fiestas más arraigadas del país: la fecha oficial del inicio de la Independencia es el 16 de septiembre de 1810, no el 15.
La madrugada del 16 de septiembre de 1810, en Dolores, Guanajuato, Miguel Hidalgo y Costilla hizo sonar la campana de la parroquia y convocó a la población a levantarse contra el dominio español. Ese acontecimiento es considerado el inicio del movimiento de Independencia.
El 15, sin embargo, quedó asociado al Grito. La propia legislación mexicana distingue ambas fechas: el 15 de septiembre corresponde a la Conmemoración del Grito de Independencia, mientras que el 16 es el Aniversario del inicio de la Independencia de México, en 1810.
La costumbre de convertir la noche del 15 en el gran momento de la celebración se consolidó con el paso del tiempo. El INAH señala que desde 1896 los festejos comenzaron a realizarse la noche del 15, después de que Porfirio Díaz ordenara trasladar a la Ciudad de México la campana utilizada por Hidalgo en Dolores. Desde entonces, el repique de la campana quedó incorporado a la ceremonia que cada año recuerda el inicio de la lucha independentista.

Así, la memoria histórica y la celebración popular terminaron fundiéndose en una misma fiesta. El 15 se convirtió en la noche de la música, los fuegos artificiales, las banderas, las plazas llenas y el tradicional grito de “¡Viva México!”, mientras que el 16 conserva en el calendario cívico la conmemoración del inicio de la Independencia.
Y aunque la celebración forma parte de la identidad nacional, muchos mexicanos ni siquiera tienen claro cuál es la fecha oficial del inicio de la Independencia. Para buena parte de la población, la noche del 15 concentra la fiesta, por lo que ambas fechas terminan percibiéndose como una sola celebración.
La confusión resulta comprensible: las ceremonias oficiales comienzan el 15, el Grito se realiza esa noche y el descanso laboral del 16 refuerza la idea de que todo forma parte de una misma jornada nacional. Sin embargo, históricamente el acontecimiento que inició el movimiento independentista ocurrió durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810.
En San Luis Potosí, como en el resto del país, la conmemoración también se ha convertido en una expresión de identidad local. La noche mexicana no sólo ocurre frente a los edificios de gobierno: también se traslada a las casas, barrios, plazas y mesas familiares.
Las enchiladas potosinas, el fiambre, los bocoles, el zacahuil, el asado de boda y bebidas como el mezcal forman parte de una celebración que adquiere sabores distintos según la región del estado.
Por eso, más que una simple confusión de fechas, el 15 y 16 de septiembre muestran cómo una conmemoración histórica puede convertirse en una tradición popular: el 16 recuerda el inicio de la Independencia; el 15 se convirtió en la noche en que México sale a celebrarla.
Y quizá esa sea una de las particularidades de la fiesta: durante una noche, la historia deja los libros y se convierte en música, comida, banderas y un grito colectivo que, generación tras generación, vuelve a apropiarse de la memoria de aquel septiembre de 1810.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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