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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 18 de septiembre de 2026.- “Madre soltera” es una expresión ampliamente utilizada para describir a mujeres que crían a sus hijos sin una pareja presente; sin embargo, desde la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se ha planteado utilizar el concepto de “madres autónomas” para poner el énfasis en la forma en que estas mujeres organizan la crianza, los cuidados y el sostenimiento de sus familias.
El concepto ha sido abordado por la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, que lo relaciona con las mujeres que deciden sobre su maternidad y organizan, junto con sus hijas e hijos, las tareas de cuidado, acompañamiento y sostenimiento de la vida.
La discusión ocurre en un contexto en el que una parte importante de los hogares mexicanos tiene a una mujer como principal figura de referencia. De acuerdo con INEGI, en el cuarto trimestre de 2023, tres de cada 10 mujeres que eran madres también eran jefas de hogar, lo que representaba 11.5 millones de mujeres.
El mismo organismo reportó que, entre las mujeres de 15 años y más con al menos una hija o hijo, 46.5 por ciento estaba casada; 20.5 por ciento vivía en unión libre; 12 por ciento era viuda; 10.4 por ciento era soltera; 7.5 por ciento estaba separada y 3.1 por ciento divorciada.
Una maternidad que no depende del estado civil
Para Gabriela Gutiérrez Mendoza, trabajadora social de la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, la maternidad no necesariamente está ligada a la formación de una pareja. La especialista plantea que existen distintas dinámicas familiares y formas de organizar los vínculos entre madres, hijas e hijos.
Desde esta perspectiva, el término “madre autónoma” busca alejarse de etiquetas asociadas con el estado civil o con estereotipos sobre las mujeres que están al frente de un hogar.

La propia UNAM señala que expresiones como “mamá soltera” o “mamá luchona” han sido utilizadas para nombrar estas maternidades, pero cuestiona que la segunda implique un estereotipo sobre la mujer que sostiene una familia.
El planteamiento no significa que “madre soltera” deje de ser una categoría utilizada en las estadísticas. De hecho, INEGI emplea la situación conyugal para clasificar a las mujeres que son madres, por lo que ambos conceptos cumplen funciones distintas: uno describe una condición estadística o civil y el otro propone una forma diferente de entender la maternidad.
El peso de los cuidados
La discusión también está relacionada con la distribución del trabajo doméstico y de cuidados. Datos de INEGI muestran que las mujeres que encabezan hogares realizan distintas combinaciones de trabajo remunerado, tareas domésticas y cuidados.
En 2022, por ejemplo, 14.5 por ciento de las jefas de hogar realizaba simultáneamente trabajo con pago, trabajo de cuidados y quehaceres del hogar, mientras que 29.2 por ciento se dedicaba únicamente a los quehaceres del hogar, de acuerdo con información de INEGI.
La carga de cuidados también forma parte de un problema más amplio de desigualdad. En 2026, investigadoras de la UNAM han señalado que las mujeres continúan concentrando una parte importante del trabajo no remunerado y enfrentan desigualdades económicas y laborales asociadas con la maternidad.
Así, el debate sobre cómo nombrar a estas mujeres no se limita a una cuestión lingüística. El concepto de “madres autónomas” plantea reconocer distintas formas de ejercer la maternidad y poner en el centro las responsabilidades de crianza, cuidado y sostenimiento que asumen millones de mujeres en México.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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