Ernesto Ruffo es inocente
Primero debemos acudir a la cita histórica.
Y es que hoy, los mexicanos estamos solos: sin el amparo del Estado y sin el respaldo del gobierno. Por eso obliga recordar que, cuando se creó el Estado moderno en Europa (siglos XV–XVI), los monarcas de entonces derrocaron a “los señores feudales” gracias al apoyo de las nacientes clases medias, los llamados burgueses.
Es decir, en esos siglos las clases pudientes de Europa diseñaron el acuerdo fundamental para acabar con los señores feudales: los ciudadanos financian a las instituciones del naciente Estado a cambio de certeza para su seguridad, sus vidas y sus negocios. Así nació el Estado moderno, cuya principal responsabilidad era garantizar la seguridad de una sociedad que, con el pago de impuestos, aseguraba un salario digno a los servidores públicos.
Sin embargo, los ciudadanos del México de hoy, de la mal llamada “4-T”, estamos en el desamparo total. ¿Por qué? Porque, a pesar de que todos —o casi todos— pagamos nuestros impuestos y garantizamos un salario digno a los servidores públicos (federal, estatal y municipal), no tenemos seguridad, no hay certeza jurídica ni rendición de cuentas.
Tampoco contamos con instituciones capaces de sancionar a los cientos de pillos que, en el servicio público, se roban el dinero del contribuyente. Y lo peor: desde el poder presidencial —desde Palacio y Palenque— los gobernantes mexicanos solapan no sólo a sus socios del crimen organizado, sino a los saqueadores del dinero público.
En pocas palabras: los ciudadanos mexicanos cumplimos con nuestra parte del acuerdo para contar con un Estado moderno y eficaz, pero los políticos y servidores públicos del partido en el poder, Morena, no hacen su trabajo y solo se roban nuestro dinero.
Efectivamente, los ciudadanos estamos solos ante la depredación de Morena, ante las mentiras cotidianas de los servidores públicos y ante el saqueo de las arcas públicas. El ejemplo más reciente es la revelación de que la “mega farmacia” que “con bombo y platillo anunció AMLO” es hoy uno de los más groseros saqueos y engaños imaginables. Pero ese desfalco es apenas un botón de muestra de lo que son capaces los ladrones de Morena, tanto en municipios y estados como, sobre todo, a nivel federal.
Obliga insistir en las preguntas de rigor:
¿Dónde está el dinero que se robaron de la educación?
¿Dónde está el dinero que se robaron del sistema para la distribución de medicamentos?
¿Dónde está el dinero que debió destinarse a las instituciones de salud, como el IMSS, el ISSSTE y los servicios estatales de salubridad?
¿Dónde está el dinero para hacer eficientes las instituciones de transparencia y rendición de cuentas?
¿Dónde está el dinero para servicios públicos como el agua, el drenaje y la recolección de basura?
¿Dónde está el dinero que se robaron en el Tren Maya, el AIFA, la Refinería Dos Bocas, el Tren Interoceánico…?
Las preguntas pueden llegar hasta el infinito; sin embargo, lo único cierto es que los gobiernos de Morena son de los más ladrones en la historia de México. ¿Lo dudan?
Al tiempo.




