Nada Personal
Cuando los ríos complican su caminar, no es solo cosa suya: miles pueden estar involucrados. La sequía que están padeciendo famosos ríos como el Danubio y el Rin está poniendo en problemas a los diez países que se alimentan, en parte, de sus aguas.
El Danubio, que fluye también por muchos libros, es el segundo río más largo de Europa y mide 2 mil 850 kilómetros. El Rin, que nace en los Alpes de Suiza, es menor y mide entre mil 230 y mil 320 kilómetros, según sus medidores.
La alerta que llega al mundo cuando también los incendios y el excesivo calor agreden a países de ese continente, como España y Francia, ratifica lo que se está presentando con el cambio climático.
Aquí, hasta el momento, tenemos los problemas de contaminación abusiva en el Río Sonora y otros que no han sido resueltos en su totalidad, además de los problemas políticos que crea Estados Unidos a México en el río Bravo, que comparten ambos países.
Frase la de arriba, que decía Jorge Manrique en las Coplas por la muerte de su padre. Pero, sin que sea la cosa metafórica, México tiene ríos, algunos muy grandes, que pueden competir con los más grandes del mundo.
Tenemos ese río, la parte del Bravo que nos corresponde, un río que mide 3 mil 034 kilómetros, cuyas aguas fluyen para los dos países. Pero están otros famosos: el Lerma, que es el más largo y atraviesa buena parte del país, con sus mil 281 kilómetros.
De hecho, es más largo que el Rin, que ahora está en problemas de sequía y que mide mil 230 kilómetros, como se informa, aunque algunos le agregan.
Tenemos también aquí al Usumacinta, que es el más caudaloso del país, y desde luego llegamos, entre muchos que tiene el país, al río Sonora, que atraviesa ese estado con sus 420 kilómetros, aunque en Hermosillo se expresa seco.
Algunas partes de ese río están contaminadas por el descuido del Grupo México, que acaba de contaminar un arroyo al derramar sustancias de sodio y de cobre, en un descuido una vez más de esa compañía.
Pero, en general, hay mención oficial de que nuestros ríos tienen problemas de contaminación, que tienen mucho que ver con empresas como la mencionada, que tiran basura, descargas ilegales y el contacto con aguas residuales.
No por algo el filósofo de Éfeso, hoy Turquía, Heráclito, usó los ríos como el símil del devenir y el surgimiento de los opuestos, para llegar a la muerte.
Su libro Sobre la naturaleza, que tuvo un gran éxito entre los jóvenes heracliteos del siglo sexto antes de Cristo, fue visto con cierta displicencia por Platón y Aristóteles, pero muchos siglos después Nietzsche se fijó en él.
Dividido en tres secciones sobre el universo, la política y la teología, es difícil hallarlo, pero hay muchos compendios filosóficos que lo disciernen.
Cuando la filosofía es hecha de lado, como todo lo humanístico, vale la pena recordarlo y no ocuparnos de ella solo cuando sepamos algo de un río seco y de otro altamente contaminado por la irresponsabilidad de una empresa.
O por la sequía del cambio climático que empieza a hacer de las suyas.




