La recuperación en V de la economía mexicana que pronóstico el presidente Andrés Manuel López Obrador ya no se dio al final del 2020 y el inicio y transcurso del 2021 no pinta para una mejoría sustancial, más bien moderada.
La ultima reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México así lo indica en su minuta al considerar que la mejoría de la macroeconomía será gradual y prolongada y que el consumo y la inversión aún muestran signos de atonía, por lo que la afectación de Covid19 al mundo y a México en lo particular seguirá por un buen trecho del 2021.
Recordemos que en su momento el mismo secretario de Hacienda, Arturo Herrera, comento que la salida a la crisis económica que vivimos se daría en la medida que el país vaya superando los efectos de la pandemia y de las políticas sanitarias como el uso del cubrebocas, fundamental para la actividad productiva.
Empero, los contagios van a la alza en gran parte por las reuniones familiares que se dieron en diciembre y las muertes siguen un mismo ritmo, poniendo en jaque la economía doméstica y el bolsillo de millones de mexicanos que dependen que de la gente salga a comprar y consumir en sus establecimientos comerciales. Los restaurantes viven una crisis sin precedentes y al borde de la quiebra por miles. Un ejemplo nada más.
Esta falta de energía en las inversiones y el consumo no está acompañado del Gatorade gubernamental y no se mira en el horizonte una ayuda masiva para la pequeña y mediana empresa o el trabajador que ha disminuido sus recursos económicos.
Lo que si se ve es que continúen los enfrentamientos entre el gobierno amlista y la IP en las próximas semanas por el tema de la aparente desaparición del outsourcing, en palabras de López Obrador, enojado porque en diciembre los empresarios volvieron a dar de baja a cientos de miles de trabajadores, afectando la recuperación de empleos que se venían dando. Por algo “se fue” el ex jefe de la oficina de la Presidencia y enlace con los empresarios, Alfonso Romo.
Otro factor que perjudicará al crecimiento de PIB es sin duda, la aplicación lenta de las vacunas que se cuentan apenas por algunos miles por día y que contribuye a que todo el 2021, como lo estima el gobierno, será el año de la vacunación; a menos que la IP importe vacunas y se sume a la campaña gubernamental, la gotera en que esta metido este proceso no acelerará la productividad.
Al ser año electoral, sin duda, contribuirá a la incertidumbre, al esperar los capitales importantes para invertir, y ver si hay cambios en las políticas públicas en la segunda mitad del sexenio amlista; la permanencia de Morena y sus aliados como mayoría en el Congreso forma parte fundamental del derrotero que tomaran los próximos tres años de la autollamada cuarta transformación.
No se ve por donde de un giro la política económica de AMLO basada en la austeridad y la hegemonía del poder político por sobre el poder económico; la necesidad del Presidente de cambiar las políticas neoliberales ha provocado un distanciamiento entre la IP y el gobierno y ello no ha sumado a la llegada de inversiones. Este sexenio se ve perdido en crecimiento del PIB y creación de riqueza percápita. Ojalá me equivoque.