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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 3 de agosto de 2026.- Desde hace más de medio siglo, los agroglifos —figuras geométricas o imágenes de gran tamaño que aparecen en campos de cultivo— han despertado fascinación y debate en distintas partes del mundo. Mientras algunos los consideran elaboradas obras creadas por personas, otros les atribuyen un origen desconocido e incluso un significado espiritual.
Los primeros registros modernos de estos llamados crop circles se popularizaron durante la década de 1970 en Inglaterra, aunque posteriormente comenzaron a aparecer en otros países como Australia, Francia, Alemania y Canadá.
Con el paso de los años, los diseños evolucionaron de simples círculos a complejas figuras geométricas e imágenes de gran precisión, muchas de ellas elaboradas durante la noche, lo que contribuyó a alimentar numerosas teorías sobre su origen.
En 1991, los británicos Doug Bower y Dave Chorley aseguraron ser los autores de varios de los agroglifos más conocidos de Inglaterra, demostrando incluso cómo podían realizarlos utilizando herramientas sencillas. Sin embargo, su confesión no convenció a todos los investigadores ni a quienes consideran que algunos diseños presentan un nivel de complejidad difícil de reproducir.
El fenómeno volvió a cobrar notoriedad cuando comenzaron a aparecer figuras con aparente contenido religioso.
Uno de los casos más difundidos ocurrió en agosto de 2010, cuando en Berkshire, Inglaterra, fue localizado un agroglifo de aproximadamente 76 metros de diámetro que numerosos observadores consideraron semejante al rostro representado en el Sudario de Turín.
Años después, el 13 de agosto de 2021, otro diseño descubierto en Monkton, Inglaterra, fue interpretado por algunos creyentes como la silueta de la Virgen María, al mostrar una figura cubierta con un manto y las manos unidas en actitud de oración.
En Francia también se reportó la aparición de una gran cruz sobre un campo de cultivo en Vimy, imagen que algunos relacionaron con la cruz utilizada por los Caballeros Templarios.
Hasta el momento no existe evidencia científica que demuestre un origen sobrenatural de estos diseños. La mayoría de los especialistas considera que los agroglifos son elaboraciones humanas, aunque el fenómeno continúa despertando interés debido a la complejidad de algunos patrones y a las interpretaciones culturales y religiosas que generan.

Para diversos grupos cristianos, estas figuras representan posibles señales relacionadas con pasajes bíblicos como Mateo 24, el libro de Daniel o el Apocalipsis. Estas interpretaciones corresponden al ámbito de la fe y no cuentan con respaldo científico.
En México también se han reportado formaciones similares. Habitantes de la Huasteca potosina aseguran haber observado figuras en cañaverales de Ciudad Valles, cerca del paraje Puente de Dios, sobre el río Tampaón, así como en terrenos agrícolas de Tamuín, en las inmediaciones de la estación El Coco. Hasta ahora, estos casos no han sido documentados por investigaciones científicas que confirmen un origen extraordinario.
Distinto es el caso de los petroglifos de la Sierra del Abra-Tanchipa, grabados sobre roca realizados por antiguos pobladores hace miles de años. Estas manifestaciones arqueológicas sí cuentan con reconocimiento histórico y forman parte del patrimonio cultural del noreste de México.
Así, entre la arqueología, el arte, el misterio y las creencias religiosas, los agroglifos continúan siendo un fenómeno que despierta curiosidad y debate, aunque la evidencia disponible hasta hoy apunta a que su origen conocido es humano, mientras que las interpretaciones sobrenaturales permanecen en el terreno de la fe y la especulación.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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