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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 19 de octubre del 2025.- Entre pasillos llenos de colores, aromas y sabores del Mercado Hidalgo, uno de los centros de abasto más emblemáticos de la ciudad, sobrevive una tradición que ha perdurado por ocho décadas: la venta de calaveritas de dulce, una costumbre que forma parte fundamental del Día de Muertos y que ha sido resguardada generación tras generación por la familia de Don Pedro Torres Pérez.

Fue en los primeros años del Mercado Hidalgo –inaugurado el 5 de mayo de 1945– cuando la madre de Don Pedro, junto a su hermana Cecilia, comenzó a vender dulces típicos, incluyendo calaveritas de azúcar, en un modesto puesto que con el tiempo se convirtió en punto de referencia durante la temporada.

Don Pedro, quien a sus 80 años continúa al frente del negocio, recuerda cómo, siendo apenas un niño en los años 50, ayudaba a su madre en el mercado, y aunque inicialmente se dedicó a la venta de fruta, fue en 1983 cuando retomó el legado familiar con la venta de calaveritas de dulce.

Hoy, esta tradición sigue viva gracias a la participación de su hija Gabriela y su nieta Sofía, quienes lo acompañan cada año en la preparación y venta de los dulces que mantienen viva la esencia del Día de Muertos.

El negocio familiar ofrece más de 200 tamaños y estilos de calaveritas, que su familia selecciona personalmente en el Estado de México, donde viajan cada año para elegir dulces elaborados de forma artesanal y mantener la calidad e innovación.

A pesar de la presencia de productos industrializados e importados, principalmente de origen chino, Don Pedro asegura que la gente sigue buscando el sabor, el color y la autenticidad del dulce mexicano. “Gracias a Dios, seguimos teniendo buena respuesta; la gente viene por lo nuestro, lo de siempre, lo fresco, lo artesanal”, expresa con orgullo.

Así, Don Pedro invita a seguir consumiendo local y apoyar la economía del mercado tradicional. “Que sigan viniendo, tenemos todo nuevo y fresco; no guardamos nada, todo lo que ven es del año. Aquí está la variedad y la tradición, gracias a Dios”, dice Don Pedro con una sonrisa, rodeado de calaveritas, papel picado y el olor dulce que anuncia la llegada del Día de Muertos.

Con historias como la suya, el Mercado Hidalgo se mantiene como un espacio vivo de cultura, memoria y tradiciones potosinas que se resisten a desaparecer.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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