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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 3 de diciembre del 2025.- En San Luis Potosí, la realidad que enfrentan muchas niñas y adolescentes revela una convergencia de violencias: agresiones en espacios familiares y escolares, embarazos tempranos, abuso sexual que se desplaza a lo digital y zonas del estado donde continúan uniones tempranas con hombres adultos. El caso de una niña de 11 años que dio a luz en Matehuala con un hombre de 47 años identificado como el padre, puso de nuevo en la conversación pública una pregunta urgente: ¿Cómo están creciendo las niñas potosinas y qué tan protegidas están realmente?

Aunque la Secretaría de Salud afirma que el porcentaje de embarazos adolescentes se mantiene dentro de los parámetros habituales —representando cerca del 20 por ciento de los nacimientos anuales— la cifra no deja de ser significativa: uno de cada cinco embarazos ocurre en menores de edad. Además, un análisis demográfico reciente muestra una reducción acumulada del 37 por ciento en embarazos de menores de 19 años en los últimos años; sin embargo, los casos más extremos siguen revelando violencias estructurales que el dato general no logra ocultar.
La Fiscalía General del Estado ha detectado al menos tres casos recientes de grooming donde adultos manipularon emocionalmente a menores de edad para cometer abuso sexual.

Las víctimas han sido principalmente niñas, y la más pequeña tenía 12 años. Uno de los hechos más graves ocurrió el 4 de septiembre, cuando un hombre de 40 años, entrenador de fútbol, fue detenido en flagrancia dentro de un vehículo con una menor, desnudo en el asiento trasero.
La familia señaló que el agresor habría amenazado a varias niñas bajo su cuidado deportivo.

Este tipo de delitos evidencian una crisis profunda en la protección infantil: agresores que se aprovechan de relaciones de confianza, instituciones saturadas y comunidades donde las niñas siguen sin estar plenamente seguras.
Colectivas feministas y defensoras de derechos humanos identifican tres regiones como focos rojos de violencia sexual:
En la Huasteca persisten las uniones tempranas forzadas, pese a su prohibición legal. Estas prácticas, disfrazadas de “relaciones afectivas”, colocan a niñas en vínculos con hombres adultos, normalizando relaciones desiguales que pueden derivar en explotación, embarazos tempranos y violencia sexual.

El entorno escolar tampoco está libre de riesgos. Autoridades sanitarias señalan que, aunque existe coordinación con escuelas y DIF municipales para prevenir embarazos y abusos, la información no alcanza a tiempo a todas las niñas, y la violencia puede surgir dentro o fuera del plantel, a manos de adultos conocidos.

El grooming se ha convertido en una de las amenazas más presentes para niñas y adolescentes en SLP. Este proceso implica:

Las redes sociales, videojuegos y aplicaciones de mensajería se han vuelto espacios de vulneración constante para niñas.
La Fiscalía General del Estado reportó:

Estas cifras reflejan una doble realidad: más denuncias, pero también más agresiones.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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