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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 17 de octubre del 2025.- De rajas, picadillo, pollo, lomo o de dulce, los tamales son mucho más que un platillo típico, representan una fusión de sabor, tradición e identidad profundamente arraigada en la cultura mexicana.
Con origen prehispánico, el tamal se ha mantenido vigente como símbolo de la gastronomía nacional y, en San Luis Potosí, se consolida cada año como una de las comidas predilectas durante el último trimestre del año; en los meses de diciembre y enero, el frío, el calor del hogar y la convivencia familiar hacen del tamal un acompañante infaltable en las mesas potosinas.

Envueltos en hojas de maíz, plátano o incluso de acelga -dependiendo de la región o las preferencias-, los tamales han evolucionado en técnica, sabor y presentación, sin perder su esencia tradicional.
Así, a lo largo de la ciudad, es común encontrarlos en puestos ambulantes, a las afueras de dependencias, en locales establecidos o en mercados tradicionales, que, acompañados de un buen atole, siguen siendo una opción accesible y reconfortante para comenzar el día.

Uno de los casos más representativos del amor por esta tradición es el de Carmen Palomares, fundadora del negocio Tamales Doña Piedad, quien desde hace más de 25 años ofrece esta delicia en la colonia Jacarandas. Su historia, que nace como homenaje a su madre, Doña Piedad, cuyas recetas familiares la inspiraron a iniciar con los sabores tradicionales como lomo, rajas y picadillo, sigue cautivando al paladar de los comensales.
Con el paso del tiempo, y ante la demanda de sus clientes, Carmen innovó y fusionó lo tradicional con lo gourmet, creando más de 30 sabores que incluyen desde tamales de zarzamora, nutella, cajeta y hasta Gansito. Además, ha incorporado opciones para personas que no consumen carne, como tamales elaborados con hoja de acelga y rellenos vegetarianos.
“Para mí, hacer tamales no es solo cocinar. Es invitar a la gente a acurrucarse en el calor del hogar, a convivir, a compartir”, comenta Carmen con orgullo.
Además de los tamales, ofrece una variedad de atoles naturales como champurrado, guayaba, arroz y cajeta, elaborados de manera artesanal.
Aunque originaria de Guanajuato, Carmen ha hecho de San Luis Potosí su hogar y su cocina, un punto de encuentro entre la tradición y la innovación culinaria. Su labor no solo alimenta el cuerpo, también mantiene viva una tradición que nos conecta con nuestras raíces.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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