El 10 de octubre alcaldes y cabildos salientes pasaron estafeta a los entrantes en municipios de Guanajuato. A unos y otros procede exigir rendición de cuentas, transparencia, combate a la corrupción. Resultados en el cumplimiento de los 3 deberes básicos de todo conductor político: veracidad, justicia y prudencia. Con los que llegan, buscar y encontrar soluciones, y la mayor participación social posible. La Constitución de 1917 estableció tres competencias: de la Federación, del Estado, y del Municipio, siendo éste la base, el centro, la columna dorsal, el elemento fundamental de la estructura geográfica, administrativa y política de la Nación. Es el Municipio “la forma primera de la sociedad civil, con autoridades propias y funciones específicas, cuya misión consiste en proteger y fomentar los valores de la convivencia local y prestar a la comunidad los servicios básicos que la capacidad de individuos y familias no alcanza a proporcionar”. 

Desde lo local hemos de encontrar primeras respuestas a violencias e inseguridad, insalubridad, educación, abasto, movilidad, servicios públicos básicos, fomento al empleo, cuidado del ambiente, etc. Determinantes serán los liderazgos, la participación social, los recursos humanos, financieros y tecnológicos, para empezar. 

El municipio también debe ser escuela de ciudadanía y de deliberación; espacio de encuentro con los otros. Y solo puede ser eficaz cuando asegura la participación real y adecuada de los miembros de la ciudad en el gobierno; en los rurales o pequeños impulsando Consejos abiertos, y en los otros formando Consejos de barrio, de zona, por asunto, sin simulaciones; orientados a permitir y obtener la más activa, informada y constante participación de los habitantes en la decisión de los asuntos municipales. 

     Al pagar impuestos y multas federales, estatales o municipales, constatamos la coexistencia intercalada de distintos niveles de gobierno, de normatividad y de conducta. La inseguridad que padecemos nos abofetea por las dificultades de no funcionar bien los niveles o círculos concéntricos  establecidos en la Constitución. Urge el buen funcionamiento de los tres órdenes de gobierno. El de la entidad federativa, que está necesariamente municipalizado. Y el de la Federación, que tiene las competencias que le otorgaron las entidades federativas, no al revés. 

En esta organización con competencia escalonada, tiene que darse un principio de complementariedad de tal forma que la entidad no sea la negación del municipio, y el gobierno federal no sea la negación de la entidad federativa. Reto de la subsidiaridad recogido en la Constitución. “Tanto municipio como sea posible, tanta estado como sea necesario. Y tanto estado como sea posible, tanta federación como sea necesaria”. Cuando se trata de seguridad o salud nacional, general, la competencia es federal; cuando se trata de salud o seguridad no nacional –particular-, la competencia es de estados y municipios.      

    Del actual gobierno federal no esperemos soluciones a problemas de su responsabilidad, sería iluso (va el doble de homicidios de delincuencia organizada que con Calderón. 10 millones de nuevos pobres. Desplome de -4.4% del PIB. Deuda pública en máximo histórico de $1.6 billones de pesos. Población en pobreza extrema pasó de 7% a 8.5%. Tasa de atención en el sistema público de salud se redujo al 43% de la población. Solo da 7% de medicinas. 7 de cada 10 niños más expuestos a enfermedades infecciosas. Se apaña mayor parte de impuestos). 

     Como lo vivimos en familia: las personas que tienen, saben y pueden más, deben apoyar a las personas que tienen, saben o pueden menos. También entre persona y sociedad se requiere subsidiaridad: el ámbito municipal debe ser marco posibilitador y alentador de desarrollo humano, procurando oportunidades para todos, con énfasis en los  que menos saben, pueden o tienen. Tanta iniciativa social cuanto sea posible, y tanto gobierno cuanto sea necesario, para el bien común. Así se pueden asumir los retos, amenazas y oportunidades, con las fortalezas desde lo local. Seamos pueblo exigente. No masa indiferente.