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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 15 de agosto de 2026.- El uso prolongado de celulares, videojuegos, audífonos y otros dispositivos electrónicos está generando nuevas preocupaciones sobre la salud física de las generaciones jóvenes, principalmente por posturas mantenidas y movimientos repetitivos.
Aunque en redes sociales circulan advertencias sobre supuestas deformaciones permanentes, como hundimientos en la cabeza o cambios en la forma del dedo meñique, no todas tienen respaldo científico. En cambio, sí existen evidencias de molestias musculares, lesiones por sobreuso y alteraciones posturales relacionadas con el uso frecuente de estos dispositivos.
Una de las consecuencias más estudiadas es el llamado - cuello de texto - o text neck, provocado por mantener la cabeza inclinada durante largos periodos para mirar una pantalla.

Esta postura modifica la posición de la cabeza y aumenta la actividad de los músculos del cuello, lo que puede provocar fatiga, dolor cervical y molestias en hombros y espalda.
Investigaciones en adultos jóvenes también han identificado cambios en la alineación de la columna cervical mientras utilizan teléfonos, particularmente cuando permanecen sentados. Sin embargo, todavía no existe suficiente evidencia para afirmar que estas modificaciones necesariamente terminarán en una deformación permanente.
El problema podría adquirir mayor importancia conforme estas conductas comiencen desde edades cada vez más tempranas y se mantengan durante años.
Una de las imágenes más comunes en redes sociales muestra el supuesto - dedo de celular - , una marca o hundimiento en el meñique provocado por sostener el teléfono durante horas.
El uso repetitivo sí puede producir dolor o molestias en dedos, manos y muñecas, pero la evidencia disponible no demuestra que sostener un celular provoque una deformación permanente del quinto dedo.
Un estudio que analizó específicamente este fenómeno no encontró diferencias morfológicas entre ambas manos que pudieran atribuirse a la forma de sostener el teléfono.

Algo similar ocurre con los audífonos. La presión que pueden dejar temporalmente sobre el cabello o el cuero cabelludo no significa que estén hundiendo el cráneo. No existe evidencia de que unos audífonos convencionales modifiquen permanentemente la forma del hueso en adultos.
La preocupación por las lesiones relacionadas con la tecnología no comenzó con los teléfonos inteligentes.
Durante los años 90 surgió el término - Nintendinitis -, utilizado para describir lesiones relacionadas con movimientos repetitivos de las manos y los pulgares durante largas sesiones de videojuegos.
Uno de los primeros casos documentados ocurrió en 1990, cuando una mujer presentó dolor intenso en el pulgar después de jugar Nintendo durante cinco horas consecutivas. Posteriormente se reportaron casos similares.
Nintendo incluso comenzó a incluir advertencias para prevenir lesiones por esfuerzo repetitivo, recomendando descansos durante las sesiones de juego.

Actualmente, las lesiones asociadas con videojuegos y dispositivos electrónicos pueden incluir tendinitis, síndrome de De Quervain, dolor cervical y lumbar y síndrome del túnel carpiano.
La diferencia entre aquellas consolas y los dispositivos actuales es que el celular acompaña prácticamente todas las actividades del día: trabajo, escuela, entretenimiento, comunicación e incluso descanso.
Por ello, el mayor riesgo para las nuevas generaciones quizá no sea despertar con un dedo deformado o el cráneo hundido, sino acumular durante años malas posturas, movimientos repetitivos, dolor musculoesquelético y falta de actividad física.
La recomendación es sencilla: alternar posiciones, realizar pausas frecuentes, evitar mantener el cuello inclinado durante largos periodos y reducir el tiempo continuo frente a las pantallas.
La tecnología probablemente no está deformando al ser humano de la manera en que algunas publicaciones de internet aseguran, pero sí está creando nuevas formas de sobrecargar un cuerpo que no fue diseñado para permanecer horas en la misma posición.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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