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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 6 de agosto de 2026.- Mounjaro y Ozempic se han convertido en algunos de los medicamentos más conocidos para el control de peso, impulsados por testimonios en redes sociales y la exposición de figuras públicas. Sin embargo, especialistas advierten que, aunque representan un avance importante en el tratamiento de la obesidad, su uso debe realizarse únicamente bajo prescripción y supervisión médica.
La Organización Mundial de la Salud estima que más de mil millones de personas viven con obesidad, mientras que en México más del 70 por ciento de los adultos presentan sobrepeso u obesidad, condiciones relacionadas con enfermedades como diabetes, hipertensión y padecimientos cardiovasculares.
Ozempic contiene semaglutida y Mounjaro tirzepatida, medicamentos que actúan sobre mecanismos hormonales relacionados con el apetito, favorecen la sensación de saciedad y pueden reducir el consumo de alimentos.
La principal diferencia es que Mounjaro actúa sobre dos receptores hormonales, lo que en estudios clínicos ha mostrado resultados superiores en reducción de peso frente a otros tratamientos, aunque su eficacia depende de las condiciones de cada paciente y de cambios en hábitos de alimentación y actividad física.
Estudios internacionales reportan reducciones de peso de hasta 15 por ciento con semaglutida y cercanas al 21 por ciento con tirzepatida en determinados grupos de pacientes, además de beneficios asociados al control de glucosa y otros factores relacionados con la salud metabólica.
No obstante, especialistas señalan que estos medicamentos no están libres de riesgos. Entre los efectos secundarios más frecuentes se encuentran náuseas, vómito, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal y fatiga. También existen complicaciones menos comunes que requieren vigilancia médica.
El crecimiento en la demanda de estos fármacos también ha generado alertas por la venta de productos falsificados a través de internet y redes sociales, debido al riesgo que representa adquirir medicamentos sin verificar su origen y condiciones de almacenamiento.
En México, el costo del tratamiento puede variar dependiendo de la dosis, presentación y establecimiento donde se adquiera, con precios que pueden alcanzar varios miles de pesos por aplicación.
Especialistas coinciden en que Mounjaro y Ozempic no deben considerarse una solución estética ni sustituir una alimentación equilibrada, ejercicio o atención médica. Su uso depende del estado de salud de cada persona, su índice de masa corporal y la presencia de enfermedades asociadas.
La recomendación es evitar iniciar tratamientos por sugerencia de redes sociales, influencers o conocidos. La valoración médica permite determinar si el paciente es candidato y reducir riesgos durante el proceso.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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