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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 14 de agosto de 2026.- Han pasado casi cuatro meses desde que una bala alcanzó a Zahid, un niño de apenas 12 años, durante un ataque armado contra el taller mecánico de su familia en la colonia Satélite de San Luis Potosí. Hoy, su madre, Verónica Lemus, libra una doble batalla: conseguir la atención y rehabilitación que su hijo necesita y exigir que quienes dispararon aquel día sean llevados ante la justicia.

El ataque ocurrió el 29 de abril, cuando dos hombres llegaron en motocicleta al taller y uno de ellos descendió para disparar contra las personas que se encontraban en el lugar. Zahid recibió un impacto de bala en la nuca, mientras que otra persona resultó herida en un brazo.
El menor fue trasladado de emergencia para recibir atención médica y permaneció en estado crítico. La lesión provocó un daño medular severo, con graves afectaciones en su movilidad y capacidades neurológicas, por lo que desde entonces su vida y la de su familia cambiaron por completo.

Desde los primeros días, Verónica comenzó a utilizar las redes sociales para solicitar apoyo y hacer visible la situación de su hijo, quien requiere atención especializada y un largo proceso de rehabilitación.
Pero mientras Zahid permanecía hospitalizado, la familia enfrentó otro episodio que incrementó su temor. El vehículo familiar fue dañado afuera del Hospital Central, situación que Verónica denunció públicamente y que, para la familia, representó una nueva señal de intimidación mientras buscaban esclarecer el ataque.

La Fiscalía General del Estado informó que abrió una carpeta de investigación, estableció distintas líneas para esclarecer los hechos y que la familia contaba con medidas de protección. Sin embargo, con el paso de las semanas, Verónica ha insistido en que los responsables deben ser detenidos y el caso no puede quedar impune.
La familia ha señalado que antes del ataque existió un conflicto relacionado con un servicio realizado en el taller y que posteriormente recibieron amenazas. Las cámaras de seguridad del establecimiento también fueron incorporadas como parte de las investigaciones.
Antes de aquel 29 de abril, Zahid tenía apenas 12 años, practicaba deporte y tenía sueños propios de un niño. Hoy permanece enfrentando las consecuencias de una lesión que modificó su movilidad y su vida cotidiana.
Su madre ha pedido apoyo para solventar las terapias, atención médica e insumos que requiere su recuperación, pero también ha insistido en la necesidad de visibilizar su historia.
Para Verónica, su hijo no puede convertirse en una estadística más de la violencia.

Es un niño que tenía un futuro por delante y que terminó gravemente herido por una agresión que, asegura, ni siquiera estaba dirigida contra él.
A casi cuatro meses del ataque, la familia continúa esperando respuestas. Verónica exige justicia para Zahid y pide que el caso permanezca visible hasta que los responsables sean llevados ante las autoridades.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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