Paradoja. En la CDMX menos gente, pero más carros
Después de la severa e impactante derrota política del bloque lopezobradorista de Morena al presentar un decálogo de reforma electoral, el autodenominado Plan B no es plan, ni B, ni implica una reforma electoral y se reduce a un discurso de propaganda.
Lo más grave del Plan B radica en que es una intervención del centralismo político para desordenar estructuras estatales y municipales, afectando el número de diputados y la disminución de regidurías.
El tema de la consulta pública sí tendría repercusiones en prácticas políticas nacionales y en el modelo de democracia directa, pero deberá esperar una nueva iniciativa.
La caracterización como Plan B refleja un estilo propagandista de Morena, comparado con la rifa del avión presidencial promovida por López Obrador, cuyo resultado quedó sin claridad.
El Plan A sí buscaba una reorganización del aparato electoral, con cambios en el Instituto Nacional Electoral, aunque orientados a mantener el dominio del poder.
El fracaso del Plan A evidenció la incapacidad de negociación política, especialmente con aliados como el Partido Verde y el Partido del Trabajo, quienes votaron en contra.
El apoyo del PV y PT es clave para reformas constitucionales, pero el Plan B no afecta sus intereses políticos ni presupuestales, tras una negociación previa.
Los gobernadores, en su mayoría morenistas, dieron respaldo, pero enfrentan dudas sobre equilibrios políticos locales y redistribución del poder.
El gobierno federal anunció que los ahorros serían para estados y municipios, lo que refleja una debilidad en las finanzas federales ante el gasto en programas sociales rumbo a 2027 y 2030.
Por ello, el Plan B sería una “propuesta bonsái” o “chiquipropuesta”, sin impacto real en la estructura electoral federal.
El Plan A (o Plan C) buscaba modificar el sistema creado por Salinas, Zedillo y Peña Nieto, pero el conflicto con el INE de Lorenzo Córdova frenó el proyecto, dejando todo en el Plan B (o D).
Política para dummies: la política es el arte de no decir lo que se quiere decir y de repetir lo mismo como novedad.





