Filosofía sin escrúpulos
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Un día regresaba Ernesto Zedillo de Washington.
En el avión presidencial de entonces, un Boeing 757, platicaba con uno de sus cercanos colaboradores sobre el encuentro.
- ¿Cómo te sentiste?
-Bien -contestó el presidente.
- ¿Y cuál es tu conclusión?
-Espérate. Cuando lleguemos a México la vas a conocer porque ellos difunden todo, lo bueno, lo malo y cuanto pudo ser.
Cierto: los boletines de prensa la Presidencia de la República no reflejaban supuestos acuerdos alcanzados con William Clinton.
- ¿Ya ves? -le comentó Zedillo a su colaborador-. Eso fue lo que hablamos y acordamos no difundir la información porque afecta temas sensibles para la economía mexicana.
Pese a todo, el diálogo bilateral siguió bajo la supervisión del vicepresidente Albert Gore y se llegó a arreglos altamente redituables para Estados Unidos.
Gore llegó al extremo se presentar la copia multiplicada de los 500 millones de dólares ganados con el financiamiento para superar la crisis de 1994.
Error de diciembre, la bautizó Carlos Salinas para responsabilizar a Zedillo; Efecto tequila, se le conoció internacionalmente.
Hoy a Claudia Sheinbaum le pasa lo mismo.
Si Donald Trump en 2016, luego de visitar Los Pinos a Enrique Peña Nieto, regresó para responsabilizar a los mexicanos de la violencia en su país, ahora el magnate no suspende ataques a la presidenta mexicana.
Su posición rebasa la versión mexicana en torno al trato brindado a Cuba y a la dictadura creada por Fidel Castro y ahora dirigida por Miguel Díaz Canel.
Trump ha montado un aparato de vigilancia sobre los proveedores de petróleo a la isla, aunque la mandataria niegue haber hecho algún compromiso con él.
No nada más eso: por ahora es el crudo, pero al rato será cuanto se envíe a la gerontocracia, sea por razones humanitarias o por tradición del régimen nacional.
Ahí incluya usted alimentos u otro tipo de bienes porque, en versión del presidente estadunidense, el régimen cubano está a punto de caer y el propósito es ahorcarlo.
Y como aquí siempre damos primicia, aquí le van más:
Marco Rubio dialoga con la comunidad cubana en Florida, está en contacto con la cúpula de La Habana y el primer punto es a dónde mandar a Raúl Castro, Díaz Canel y a varios más.
El gobierno mexicano se ha ofrecido para negociar, pero no es tomado en cuanta, como tampoco participó el de Enrique Peña cuando Barack Obama reestableció las relaciones diplomáticas con Raúl Castro bajo la intervención del Papa Francisco.
No se planea invasión a Cuba, pero se otea un acuerdo con Rusia para impulsar el cambio de régimen a unos kilómetros marítimos del territorio mexicano.
Claudia Sheinbaum se ha hecho el propósito de despegar la economía.
Y si para 2026 se prevé un crecimiento de 1.5 por ciento, -no dos, como se dijo ayer-, ella aspira a superarlo con un punto adicional y el plan presentado en Palacio Nacional es la primera parte.
El secretario de Economía tiene proyectados corredores del Bienestar para detonar la inversión en las 32 entidades.
Ayer todavía esperaba la confirmación si lo presentará hoy o mañana, pero tendrá cifras específicas para ser punta de lanza de la renegociación del T-MEC con Estados Unidos y Canadá.





