Aborda Semujeres atención a familias con pérdidas gestacionales
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 2 de noviembre de 2026.- Las flores, las veladoras y las visitas a los panteones siguen presentes cada Día de Muertos, pero la manera de despedir a quienes fallecen ya no es la misma que hace varias generaciones.
En San Luis Potosí, como en distintas partes de México, las costumbres funerarias conviven actualmente con otras opciones, como la cremación y el resguardo de cenizas en urnas o nichos, que han transformado la forma en que las familias viven la despedida.
Antiguamente, los rituales estaban estrechamente relacionados con las ceremonias religiosas y la convivencia familiar. Los familiares acudían a las iglesias, participaban en misas, velaban a sus seres queridos y posteriormente visitaban sus tumbas para llevar flores, encender veladoras y compartir momentos de recuerdo.

Durante el siglo XIX, la creación de panteones fuera de los templos modificó estas prácticas y trasladó buena parte de las celebraciones a los cementerios, de acuerdo con investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Con el paso del tiempo, también cambiaron los servicios funerarios.
Mientras que la inhumación —depositar el cuerpo en una tumba— continúa siendo una alternativa, la cremación permite conservar los restos en urnas, colocarlos en nichos o mantenerlos en espacios elegidos por las familias.
La pandemia de Covid-19 también modificó temporalmente los velorios y aceleró la adopción de medidas sanitarias en los servicios funerarios, como ocurrió en San Luis Potosí.

Estos cambios no significan que las tradiciones hayan desaparecido. En la capital potosina y en otras regiones del país, las familias continúan acudiendo a los cementerios durante el 1 y 2 de noviembre, arreglan las sepulturas y colocan ofrendas para recordar a sus difuntos, aunque ahora también existen otras maneras de conservar su memoria.
En San Luis Potosí, la legislación sanitaria contempla la inhumación, incineración y embalsamamiento como procedimientos para el destino final de los cadáveres, además de establecer requisitos para su realización y el control sanitario de funerarias, crematorios y cementerios.
Así, entre las costumbres heredadas y las decisiones de las nuevas generaciones, la relación con la muerte se transforma.
Los rituales pueden cambiar, los espacios de despedida también, pero el propósito de recordar a quienes ya no están permanece como parte de una tradición que sigue viva en México.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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