Estudiar en SLP cuesta menos con becas, apoyos y RedMetro
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 14 de agosto de 2026.- A unas semanas del inicio del ciclo escolar 2026-2027, la Secretaría de Educación de Gobierno del Estado (SEGE) ha reiterado que las escuelas deben evitar cobros y exigencias que representen una carga injustificada para las familias, particularmente cuando se trata de materiales, útiles, uniformes o productos que no son indispensables para las actividades académicas.
El regreso a clases está programado para el próximo 31 de agosto, por lo que en estos días comienzan a circular las listas de materiales solicitados por los planteles. La recomendación para madres y padres de familia es revisar con cuidado qué se está pidiendo y distinguir entre los útiles que realmente necesita el estudiante y aquellas exigencias que pueden convertirse en un gasto innecesario. (Educación Básica)
No. Las escuelas pueden establecer qué tipo de material requiere el alumno para desarrollar determinadas actividades, pero no deben obligar a comprar una marca específica, un logotipo o acudir a un establecimiento determinado.
La propia SEGE ha señalado anteriormente que los útiles y uniformes no pueden condicionarse a una marca o proveedor determinado y que los materiales del ciclo anterior pueden reutilizarse cuando todavía se encuentran en buenas condiciones. (San Luis El Universal)

La recomendación oficial de materiales educativos también contempla el reúso de cuadernos y otros útiles que todavía puedan aprovecharse, además de establecer que los materiales solicitados no deben resultar costosos para la economía familiar. (Educación Básica)
Aquí existe una diferencia que los padres deben conocer.
Una cooperación voluntaria acordada por la comunidad escolar no es lo mismo que convertir en obligación la entrega de cloro, detergente, papel sanitario, escobas, trapeadores u otros productos para mantener funcionando el plantel.
Las familias pueden participar en acciones de colaboración con la escuela, pero esa cooperación no debe transformarse en una condición para que el estudiante sea inscrito, permanezca en clases o reciba el servicio educativo.
El propio Congreso del Estado ha señalado anteriormente la necesidad de que las autoridades atiendan las necesidades de materiales, limpieza y salud de los centros educativos para evitar que sean los padres quienes tengan que subsanarlas. (Policiaca San Luis)
No necesariamente.
Las asociaciones de madres y padres de familia pueden acordar aportaciones voluntarias para atender necesidades de la comunidad escolar. El problema aparece cuando una aportación deja de ser voluntaria y se convierte en un requisito.
Por ello, una familia no debería recibir como condición para inscribir a su hijo frases como: “si no entregas la cooperación no hay inscripción”, “debes comprar esta marca”, “todos tienen que llevar determinado producto” o “sin la cuota no podrás ingresar”.

El derecho a la educación no puede quedar condicionado a la capacidad económica de una familia.
La recomendación es sencilla: guardar la lista de útiles, circulares, mensajes o comprobantes donde se establezcan las exigencias del plantel.
Si una escuela solicita materiales que parezcan excesivos, productos de limpieza en grandes cantidades, marcas específicas o condiciona la inscripción o permanencia del alumno a algún pago, los padres pueden solicitar que la petición se les explique por escrito y acudir ante la autoridad educativa correspondiente para presentar su inconformidad.
También es importante que las familias no tengan miedo de preguntar: ¿para qué se utilizará el material?, ¿es indispensable?, ¿puede sustituirse por otra marca?, ¿puede reutilizarse un producto del ciclo anterior?, ¿la aportación es realmente voluntaria?
El objetivo no debería ser enfrentar a padres y maestros ni impedir que las comunidades escolares colaboren. Se trata de poner límites claros para que la cooperación no se convierta en abuso.
Porque una cosa es que una familia quiera contribuir a mejorar la escuela de sus hijos y otra muy distinta que tenga que pagar, bajo presión, los gastos que corresponden a la operación de un plantel público.
Con el inicio del ciclo escolar a la vuelta de la esquina, conocer esa diferencia puede evitar que el regreso a clases se convierta, además de la compra de útiles, en una cadena de gastos que muchas familias no tienen contemplados.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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