Adoración a la muerte, una práctica milenaria
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 02 de noviembre de 2026.- Cada noviembre, altares y capillas dedicados a la Santa Muerte reciben flores, veladoras, frutas y a personas que acuden para agradecer o pedir algún favor. Para sus devotos, los primeros días de este mes tienen un significado especial, pues coinciden con las celebraciones dedicadas a recordar a quienes fallecieron.
Uno de los momentos que marcaron la exposición pública de este culto ocurrió en octubre de 2001, en el barrio de Tepito, en la Ciudad de México. Enriqueta Romero colocó un altar con una imagen de la también conocida como Niña Blanca afuera de su vivienda, lo que dio mayor visibilidad a una devoción que hasta entonces se practicaba principalmente en espacios privados.
A diferencia de otras tradiciones religiosas, en el culto a la Santa Muerte las formas de veneración cambian de acuerdo con las creencias, el contexto y las experiencias de cada persona. Algunos devotos colocan altares, otros llevan estampas consigo.
No existe un registro oficial sobre el número de personas que practican este culto. Sin embargo, el investigador Andrew Chesnut, de la Virginia Commonwealth University, ha estimado que existen alrededor de 12 millones de devotos en el mundo, de los cuales aproximadamente 80 por ciento se encontrarían en México.
Una devoción cuestionada
Aunque México es un país laico y la libertad de creencias es un derecho reconocido, el culto también ha enfrentado restricciones y cuestionamientos institucionales.
En 2005, la Secretaría de Gobernación canceló el registro constitutivo de la Iglesia Católica Tradicional México-Estados Unidos, organización vinculada con la promoción de esta devoción. Sin embargo, esa resolución no significó que la práctica individual del culto quedara prohibida.
La imagen de la Santa Muerte suele asociarse con la delincuencia y la violencia, una percepción que ha marcado buena parte de la opinión pública. No obstante, muchos de sus seguidores se consideran católicos y la incorporan a sus creencias.
La Iglesia católica, por su parte, no reconoce a la Santa Muerte como una figura religiosa legítima. En abril de 2024, la Conferencia del Episcopado Mexicano expresó su preocupación por las manifestaciones de una cultura de violencia y muerte, entre ellas los cultos que considera distorsionados.
En San Luis Potosí, el arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe también ha llamado a los católicos a no convertir a la muerte en objeto de veneración, al señalar que no representa una figura divina a la cual deban rendir culto.
Más allá de las posturas religiosas y los prejuicios sociales, para miles de personas la Santa Muerte forma parte de su vida diaria.
Entre las peticiones más frecuentes están la salud, el trabajo, la protección y la justicia. Sus seguidores suelen describirla como una presencia que los acompaña y que, a diferencia de otras figuras, no los juzga.
La devoción despierta opiniones encontradas, pero continúa extendiéndose en distintos sectores de la sociedad. Miles de personas encuentran en ella una forma de expresar su fe, sin reducirla a los prejuicios que la rodean.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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