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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 29 de septiembre de 2026.- Cada 29 de septiembre, millones de católicos vuelven la mirada hacia tres figuras que han acompañado la tradición cristiana durante siglos: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. En muchos hogares la fecha se celebra con imágenes, velas, flores y pequeñas oraciones, Una expresión de fe que mezcla la devoción personal con la tradición.
La Iglesia Católica tiene establecida el 29 de septiembre como la memoria litúrgica de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, una celebración que los reconoce por ser los únicos arcángeles cuyos nombres aparecen en la Sagrada Escritura.
Pero ¿qué representa cada uno?
San Miguel aparece en el libro del Apocalipsis como quien combate contra las fuerzas del mal. Su nombre significa “¿Quién como Dios?” y tradicionalmente se le relaciona con la defensa y la protección.
San Gabriel es el mensajero. Es quien, según el Evangelio de Lucas, anuncia a María que será la madre de Jesús. Por eso su figura quedó ligada a la buena noticia, la esperanza y la palabra que lleva un mensaje.
San Rafael, cuyo nombre significa “Medicina de Dios”, aparece en el libro de Tobías como compañero de camino y enviado para ayudar en la recuperación de la salud. La tradición cristiana lo relaciona, por ello, con el acompañamiento y la sanación.
¿Y el famoso altar?
En internet circulan recomendaciones para colocar vasos con agua, cuarzos de colores, velas azules, verdes y blancas, flores amarillas, frutas, monedas e imágenes de los arcángeles.
Aunque estos elementos pueden formar parte de una práctica devocional personal o de una tradición familiar, no constituyen una fórmula establecida por la Iglesia Católica para celebrar a los arcángeles.
El Directorio del Vaticano sobre piedad popular explica que los fieles pueden expresar su fe mediante imágenes, cirios, medallas, ofrendas y otras formas sencillas de devoción. Sin embargo, también advierte que esas expresiones deben conservar su referencia a la fe cristiana y no convertirse en prácticas de magia o superstición.
Esto es importante porque un cuarzo no tiene, dentro de la doctrina católica, un poder especial otorgado por San Miguel, Gabriel o Rafael, ni una moneda colocada en un altar garantiza prosperidad. De hecho, el Catecismo advierte contra atribuir una eficacia “mágica” a determinados objetos o prácticas religiosas.
La oración no busca controlar fuerzas sobrenaturales, sino acercar a la persona a Dios.
Por eso, quien quiera dedicar un pequeño espacio de oración en casa este 29 de septiembre puede hacerlo de una manera tan sencilla como colocar una imagen de los arcángeles, encender una vela y dedicar unos minutos a la oración. No hace falta llenar una mesa de objetos.
Una fecha para pedir, agradecer y también ayudar
La devoción a los arcángeles tiene también un lado profundamente humano. El papa Francisco explicó que Miguel, Gabriel y Rafael pueden ser vistos como quien ayuda en la lucha, quien anuncia la buena noticia y quien acompaña en el camino.
Así que este día puede ser una oportunidad para pedir protección por los hijos, agradecer por la salud, recuperar la esperanza, acompañar a alguien que atraviesa un momento difícil o simplemente hacer una pausa en medio de la rutina.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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