El presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Juan Paulo Almazán Cue, parece la antítesis del verdadero juez.

Él, ni en su casa empieza.

Y es que como Poncio Pilatos, decidió lavarse las manos en las acusaciones contra Javier Leyva Segura, secretario de estudio y cuenta de la Quinta Sala Penal, acusado no una, si no dos veces y por mujeres distintas, de haberlas golpeado, cuando eran sus parejas.

Almazán Cue dice que sí lo sabe, pero que no puede hacer nada; cuando menos podría indignarse o solidarizarse con las víctimas. Su justicia es de la puerta hacia afuera.

Su funcionario juzga, pero no puede ser juzgado.

¿No es el colmo?

No tarda en estallarle una bomba al superdelegado Gabino Morales Mendoza.

Ahora sí que se le acabará la fiesta, el #GabinoFest.

Resulta que el hermano del junior acusado de asesinar al muralista vallense Héctor Domínguez y dos de sus familiares, es amigo del morenista.

Tanto, que hasta obras en la Huasteca le consiguió. O al menos, eso dicen.

Hasta donde se sabe, Christopher no le ha pedido a Gabino interceder por su hermano Christian, hoy detenido, y mal haría Morales en meterse.

Tiene muchos, pero muchos otros problemas qué resolver.

A la presidenta municipal de Villa de Reyes se le ocurrió que era buena idea hacer como que apagaba el fuego en el “corazón” de la Sierra de San Miguelito.

Hasta comunicado de prensa con todo y fotos, publicó. Oportunismo puro de la perredista, en plena emergencia.

Según el Perfil Sociodemográfico Municipal de la Coepo, Villa de Reyes tiene 52 mil 402 habitantes y de ellos, 25 mil 451 viven en estado de pobreza.

Quizá debería dejar de perder el tiempo y también, como los brigadistas, ponerse a trabajar.