Visitas conyugales: entre el derecho y los riesgos dentro de los penales
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 26 de mayo de 2024 - Isidro Mendieta es un hombre valiente que perdió la vista hace más de un año debido a la diabetes, lo que le arrebató la ilusión de contemplar los paisajes que lo rodeaban. Ante esta situación, Isidro decidió aprender el arte del masaje terapéutico.
"Decidí aprender el arte del masaje terapéutico y convertirme en masoterapeuta", comentó.
Junto con su compañera, ofrece masajes en silla, ya que los ciudadanos los buscan con tensiones ancladas en sus espaldas, cuellos y brazos. En menos de 20 minutos, logran liberar la energía atrapada de sus clientes.
Este hombre aprendió a explorar con las manos sobre cuerpos, donde sus dedos encuentran los nudos y desaparece el estrés. "El masaje es un arte; una sinfonía de piel y músculos". Además de encontrar una nueva profesión, logró descubrir mayor independencia.
"Ser autónomo me ha permitido destacar", finalizó.




