Mantienen vigilancia contra la langosta centroamericana en SLP
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 27 de enero del 2026.- La malnutrición infantil persiste como un desafío de salud pública en México y afecta el desarrollo de la primera infancia, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) recientes. El 13.9 por ciento de las niñas y los niños menores de cinco años registran talla baja o desnutrición crónica, lo que representa alrededor de 1.3 millones de infantes con crecimiento por debajo de lo recomendado.
La malnutrición crónica limita el desarrollo físico y cognitivo de los menores, con efectos potencialmente irreversibles para su rendimiento escolar y su integración social. El problema es más agudo en localidades rurales, hogares con inseguridad alimentaria severa y familias hablantes de lenguas indígenas, donde la prevalencia puede superar el 20 por ciento.
Además de la desnutrición crónica, otros indicadores muestran múltiples facetas de la mala nutrición. El bajo peso se presenta en alrededor del 4 por ciento de los menores, mientras que la emaciación (pérdida de masa corporal) se encuentra en 1.2 por ciento de los casos.
Un fenómeno paralelo es el sobrepeso y obesidad, observados en 7.7 por ciento de la población infantil, lo que coloca a México frente a lo que expertos denominan una doble carga nutricional: coexistencia de desnutrición y exceso de peso en la niñez.
Las cifras varían significativamente por región del país. En zonas rurales y en algunas regiones del sur y sureste, más de uno de cada cinco menores presenta talla baja, en comparación con promedios menores en áreas urbanas.
Organizaciones como UNICEF han destacado que la desnutrición crónica en México está estrechamente vinculada con la pobreza, la falta de acceso a una alimentación adecuada y servicios de salud deficientes, particularmente en comunidades marginadas e indígenas, donde el impacto es más pronunciado.
Especialistas señalan que, además de la falta de una nutrición adecuada, otros factores como la pobre educación alimentaria, el consumo elevado de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas desde la primera infancia, y la carencia de programas focalizados para la primera infancia han contribuido a la persistencia de este problema en México.
La malnutrición infantil no solo afecta el desarrollo físico, sino que también está asociada con un mayor riesgo de enfermedades crónicas en el futuro y con limitaciones en las oportunidades educativas y laborales de las generaciones futuras.
El reto plantea la urgencia de fortalecer e implementar políticas públicas integrales que aborden tanto la desnutrición crónica como el sobrepeso y obesidad en la infancia. Esto incluye asegurar acceso a alimentos nutritivos de calidad, educación alimentaria en el hogar y entornos comunitarios saludables, así como programas de salud pública con enfoque preventivo.
Expertos y organizaciones civiles coinciden en que la intervención temprana en los primeros mil días de vida es crucial para romper el ciclo de malnutrición y asegurar el pleno desarrollo de niñas y niños en México.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
Síguenos en: Facebook | WhatsApp | X | Instagram | YouTube





