SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 25 de agosto de 2019.- La capital potosina conmemora este domingo a su patrono San Luis Rey de Francia, quien un día como hoy, pero de 1270, falleció víctima de la disentería o la fiebre tifoidea durante su expedición de las Cruzadas en Túnez.

Nació el 25 de abril de 1214 bajo el nombre de Luis IX, en Poissy, Francia, hijo de Luis VII el León y de la infanta Blanca de Castilla. Debido al fallecimiento de su padre, fue proclamado rey a la edad de 12 años, por lo que su madre tomó el mando del reino hasta que su hijo cumplió la mayoría de edad.

En 1235 contrajo matrimonio con Margarita de Provenza para ser su compañera durante su reinado y con quien tuvo once hijos.

Debido a su educación devota, Luis IX combinó sus tareas como gobernante con un ascetismo destacado, perteneció a la Orden Franciscana seglar, fundó numerosos monasterios y construyó la Santa Capilla de París, para albergar reliquias del cristianismo.

Sus primeras tareas como rey de Francia estuvieron enfocadas en reconciliar al pueblo con la nobleza, por lo que todos los días atendía las peticiones de los pobres y desamparados, recorrió el país para comprender la situación de sus súbditos y ordenó reformas que asegurasen la protección de los vasallos frente a sus señores.

Tuvo que enfrentarse a Enrique III de Inglaterra, a quien venció en Taillebourg en 1242 para después firmar el Tratado de París de 1259; acuerdo que trajo la paz y que se prolongó durante todo su reinado.

Fue el último monarca europeo en emprender el camino de las cruzadas contra los musulmanes. En la primera ocasión, entre 1248 y 1254, Luis desembarcó en Egipto y llegó a tomar la ciudad de Damieta.

Sin embrago, sus tropas fueron sorprendidos cerca del Nilo y la peste; ante estas circunstancias, cayeron prisioneros de sus enemigos y sólo pudieron ser salvados cuando se pagó un fuerte rescate.

Su segunda cruzada fue en 1270, en apoyo de su hermano Carlos de Anjou, rey de Nápoles. A pesar de que Luis estaba impulsado por motivos religiosos, no así su hermano, cuyos intereses en Italia lo pusieron en la situación de acabar con la competencia de los mercaderes tunecinos del Mediterráneo.

Una vez tomada la ciudad, el ejército fue diezmado por la disentería o la fiebre tifoidea, según algunos historiadores. El 3 de agosto de 1270, fallece el príncipe Juan Tristán, hijo del rey, quien le sigue en la muerte tres semanas después, a la edad de 56 años.

El cuerpo del rey fue enterrado en el panteón de San Dionisio, de París, donde comenzó a ser venerado debido al amor que le manifestó a su pueblo en vida. Años más tarde, el 11 de agosto de 1297 fue canonizado por el papa Bonifacio VIII en la iglesia de San Francisco de Orvieto.