El ABC de las Emociones llegará a escuelas de SLP
SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P., 25 de octubre de 2025.–Las recientes protestas en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) por la presunta violencia sexual contra una estudiante han reabierto una herida que nunca terminó de sanar: el feminicidio de Samantha Joselyn Rodríguez Rojas, una joven de 21 años que estudiaba Medicina y cuya muerte, ocurrida en marzo de 2016, sigue siendo un símbolo de injusticia y omisión institucional.
En redes sociales, el caso volvió a cobrar fuerza luego de que colectivos feministas y exalumnas señalaran que el responsable, Gamaliel “N”, quien fue sentenciado por feminicidio, quedó en libertad y logró titularse como médico.
Una historia que no se olvida
Samantha era originaria de Celaya, Guanajuato, y cursaba el tercer año de Medicina en la UASLP. Aquella madrugada del 6 de marzo de 2016, fue hallada sin vida en un edificio universitario. En un principio se dijo que había caído por accidente desde un tragaluz, pero las investigaciones posteriores confirmaron lo contrario: había sido asesinada.
Dos de sus compañeros fueron detenidos, y se dictó formal prisión contra Gamaliel “N” por feminicidio. Sin embargo, años después, el proceso judicial permitió su liberación, y según denuncian familiares, el agresor no solo recuperó su libertad, sino que la propia universidad le permitió terminar sus estudios y titularse como médico.

“El asesino de mi hija terminó sus estudios, se tituló y ahora ejerce. Mi hija soñaba con salvar vidas, y él le arrebató la suya”, ha señalado Patricia Rojas, madre de Samantha, quien mantiene activa una petición en Change.org para exigir justicia y que el caso no quede impune.
El Colectivo “Brujas en Bata”, integrado por alumnas y egresadas de la Facultad de Medicina, retomó la exigencia de justicia y convocó a la ciudadanía a sumarse a la petición.
“Samantha confiaba en sanar a otros. Hoy pedimos justicia por ella, porque su asesino sigue libre y su voz fue silenciada.”
Protestas que reabren heridas
Las manifestaciones recientes en la Facultad de Derecho y otros planteles universitarios, donde estudiantes exigieron un alto a la violencia sexual, revivieron la memoria de Samantha.
En mantas y carteles, su nombre volvió a aparecer acompañado de frases como “Justicia para Samantha” y “Ni una más en la UASLP”.
El eco de su historia volvió a resonar dentro y fuera de las aulas. Lo que comenzó como una protesta por un nuevo caso de agresión se transformó en una exigencia colectiva contra la impunidad.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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