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San Luis Potosí, S.L.P., 16 de octubre de 2025.–Con el característico aroma que anuncia la llegada del Día de Muertos, los campos potosinos comienzan a llenarse del intenso color naranja de la flor de cempasúchil, uno de los símbolos más representativos de la cultura mexicana y pieza esencial en los altares dedicados a los fieles difuntos.
Originaria de México, la Tagetes erecta, conocida popularmente como flor de muerto o cempasúchil, ha sido parte de las ofrendas desde tiempos prehispánicos.
Sus tonos que van del amarillo al anaranjado intenso y su penetrante fragancia son, según la tradición, los elementos que guían el camino de las almas de regreso a sus hogares durante las celebraciones del 1 y 2 de noviembre.
Además de su profundo valor simbólico, el cempasúchil es también una fuente de vida económica y agrícola. De acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), San Luis Potosí se posiciona entre los principales productores de esta flor a nivel nacional, con una producción que supera las 790 toneladas anuales y un valor aproximado de 7.8 millones de pesos, según cifras de la SEDARH.

El estado cuenta con cerca de 79 hectáreas dedicadas a su cultivo, principalmente en los municipios de Mexquitic de Carmona y Soledad de Graciano Sánchez, aunque también se produce en Ahualulco, Santa María del Río, Villa de Reyes, Villa de Arista, Tierra Nueva, Moctezuma, Matehuala, Cedral y la capital potosina.
En un recorrido realizado por Quadratín San Luis Potosí, se constató que los campos ubicados cerca de la avenida Ponciano Arriaga y la calle Reforma en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, se encuentran en su máximo esplendor.
Sus hileras de flores parecen extender un tapiz dorado que se mece con el viento, mientras los productores se preparan para la temporada más esperada del año.
Entre ellos se encuentra doña Consuelo Hernández, vecina de la comunidad El Huerto de las Moras, en Mexquitic de Carmona, quien ha dedicado varios años a sembrar y cosechar la flor.

“Ya más o menos le sabemos a la época de siembra y de cosecha. Empezamos a sembrar a mediados de julio y para finales de octubre comenzamos a cortar”, compartió entre los surcos de su terreno.
La productora explicó que, aunque el cultivo del cempasúchil depende mucho del clima, este año las lluvias afectaron a algunas flores, aunque otras, como la “flor agradecida”, prosperaron con fuerza.
“A veces no sabemos si vamos a recolectar o no, porque el clima cambia, pero siempre lo hacemos con fe”, comentó.
Además del cempasúchil naranja, en los campos potosinos florecen otras especies propias de la temporada, como el terciopelo morado o celosia, el crisantemo, la nube y la mano de león, que se mezclan en los ramos que adornarán los altares y los panteones durante la festividad.


La señora Consuelo destacó que la venta se realiza principalmente en la misma parcela, donde los compradores acuden por manojo, ramito o incluso por surco completo.
“Esperamos vender toda la flor, si Dios quiere. Aquí la gente viene directamente, sin intermediarios, y también invitamos a que consuman lo local, lo que se siembra en San Luis”, expresó con orgullo.
Más allá de su función ornamental y ritual, el cempasúchil también posee propiedades medicinales que han sido aprovechadas desde tiempos antiguos: en infusión ayuda a aliviar malestares digestivos y respiratorios, y su aceite se utiliza para combatir resfriados y calentar los pulmones.
A unas semanas del Día de Muertos, el color del cempasúchil vuelve a llenar de vida los campos potosinos, recordando que esta flor no solo adorna los altares, sino que mantiene viva la raíz cultural de México, entre el aroma del recuerdo y la esperanza del reencuentro con quienes ya partieron.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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