Alista SLP cierre de año con competencias nacionales e internacionales
SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P., 05 de diciembre de 2025.–Un nuevo modus operandi dirigido contra repartidores de plataformas digitales está tomando fuerza en San Luis Potosí, aumentando el riesgo para quienes dependen de esta actividad.
De acuerdo con un testimonio anónimo recabado por Quadratín San Luis Potosí, este patrón delictivo que ya se ha replicado en varias ciudades del país, consiste en atraer a los trabajadores a zonas vulnerables mediante cambios engañosos de dirección para asaltarlos o agredirlos.
La reciente agresión ocurrida la noche del jueves en la avenida Santos Degollado encendió nuevamente las alertas. Un repartidor de la plataforma Didi resultó herido de bala tras ser interceptado por un delincuente durante un presunto asalto.
El ataque ocurrió cerca de la calle Avanzada, donde el agresor intentó despojarlo de sus pertenencias y terminó disparándole. El joven fue hospitalizado.

El hecho provocó que decenas de repartidores de Didi, Uber Eats y otras plataformas se manifestaran frente a la Fiscalía General del Estado para exigir justicia, mayor seguridad y acciones contundentes ante una problemática que afirman, ha sido minimizada.
Casos en aumento
Este no es un incidente aislado. En julio, un conductor de plataforma fue asaltado en Soledad de Graciano Sánchez; en octubre, un chofer de Uber enfrentó un intento de asalto en la capital y logró detener a uno de los agresores al prensarlo contra una vivienda en el fraccionamiento Los Álamos.
A estos hechos se suman múltiples reportes de repartidores que señalan zonas de riesgo, clientes falsos y cuentas fraudulentas utilizadas para cometer delitos.
El nuevo modus operandi
Según el testimonio anónimo, los agresores emplean una misma dinámica:
Hacen un pedido con una cuenta falsa o robada, proporcionando una dirección “limpia” o concurrida.
Una vez que el repartidor acepta el servicio, cambian la dirección mediante mensajes o llamadas fuera de la aplicación.
La nueva ubicación suele ser una zona aislada, con poca iluminación o tránsito.
Al llegar, el repartidor es asaltado, despojado de la moto, el teléfono, efectivo o incluso víctima de agresión armada.

Esta táctica aprovecha la movilidad del trabajador, su necesidad de cumplir con el pedido y la presión de los tiempos de entrega.
Demandas del sector
Repartidores consultados insistieron en que las autoridades municipales deben reforzar la vigilancia en puntos identificados como de riesgo y coordinar acciones con las plataformas para impedir que cuentas falsas operen sin control.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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