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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 6 de febrero de 2026.- Durante años, el huevo ha sido uno de los alimentos más polémicos del desayuno. Para algunos es un básico infaltable; para otros, un villano silencioso que sube el colesterol.
La pregunta sigue rondando mesas, consultorios y redes sociales: ¿es bueno o malo comer huevo todos los días? La ciencia actual tiene respuestas claras —y menos alarmistas— que en décadas pasadas.
Para empezar, el huevo es una pequeña bomba nutricional. Un solo huevo aporta proteínas de alta calidad, de esas que el cuerpo aprovecha casi por completo, además de vitaminas como la A, D y B12, minerales esenciales y colina, un nutriente clave para el cerebro y el metabolismo. También contiene antioxidantes que ayudan a proteger la vista. Todo eso, con un aporte calórico relativamente bajo, lo que explica por qué suele recomendarse en dietas balanceadas.

El gran señalamiento contra el huevo ha sido su contenido de colesterol, concentrado principalmente en la yema. Durante mucho tiempo se creyó que comer huevo elevaba directamente el colesterol en sangre y aumentaba el riesgo de enfermedades del corazón.
Sin embargo, estudios más recientes han demostrado que la historia no es tan simple. En la mayoría de las personas sanas, el colesterol que se consume en los alimentos tiene un impacto mucho menor del que se pensaba, ya que el cuerpo regula su producción interna. De hecho, son las grasas saturadas presentes en otros productos —como embutidos o mantequilla— las que influyen más en el colesterol malo.
Esto no significa que el huevo sea mágico ni que pueda comerse sin medida, pero sí que, dentro de una dieta equilibrada, uno o incluso dos huevos al día no se asocian con un mayor riesgo de infarto o evento cerebrovascular en personas sin padecimientos previos. Como casi todo en nutrición, el contexto importa más que un solo ingrediente.
Otro mito muy extendido es que el huevo crudo nutre más o ayuda mejor a ganar músculo. La realidad es justo la contraria.
Al cocinar el huevo, las proteínas se vuelven más fáciles de digerir y absorber, lo que mejora su aprovechamiento. Además, consumirlo crudo implica un riesgo real por la posible presencia de Salmonella, una bacteria que puede provocar infecciones gastrointestinales severas. En términos simples: el huevo cocido es más seguro y prácticamente igual de nutritivo.
Entonces, ¿cuántos huevos son recomendables? No existe una cifra universal válida para todos, pero la mayoría de guías coinciden en que un huevo al día es seguro para personas sanas.
Quienes tienen colesterol elevado, enfermedades cardiovasculares u otros problemas metabólicos deberían revisar su consumo con un profesional de la salud, no tanto para prohibirlo, sino para integrarlo adecuadamente a su dieta.

Al final, muchos de los miedos alrededor del huevo se basan en ideas que la ciencia ya ha matizado. No es un enemigo del corazón por sí mismo, la yema no es desechable y comerlo crudo no aporta beneficios extra.
Preparado de forma adecuada y acompañado de otros alimentos saludables, el huevo sigue siendo un aliado práctico, accesible y nutritivo en la mesa diaria.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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