“Ir a EU no es traición”: defiende Grecia Quiroz a los migrantes
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 12 de agosto de 2026.- México enfrenta una crisis de animales de compañía sin hogar que rebasa la capacidad de refugios y organizaciones protectoras. De acuerdo con el Índice de Mascotas Sin Hogar de Mars Petcare, se estima que 27.9 millones de perros y gatos viven sin hogar en el país, una dimensión que evidencia que el abandono y la reproducción sin control constituyen un problema que no puede resolverse únicamente mediante rescates y adopciones.
El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con la población de animales de compañía que vive con familias. La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado del INEGI contabilizó en 2021 43.8 millones de perros y 16.2 millones de gatos en los hogares mexicanos, para un total de 80 millones de mascotas. El 69.8 por ciento de los hogares declaró tener al menos una.
Sin embargo, México no cuenta con un censo nacional actualizado que permita determinar con precisión cuántos perros y gatos viven actualmente en las calles, ni cuántos fueron abandonados, nacieron en situación de calle o permanecen temporalmente en refugios. Esta falta de información dificulta medir con precisión el impacto de las políticas públicas y establecer si las campañas de esterilización están alcanzando una cobertura suficiente.
La Secretaría de Salud reconoce a la esterilización quirúrgica como una de las principales herramientas para controlar la reproducción de perros y gatos y evitar que nuevas camadas terminen en las calles. El propio gobierno federal señala que las jornadas intensivas y gratuitas son una estrategia para estabilizar la población de animales de compañía.
El problema es la escala. Mientras existen campañas de vacunación antirrábica capaces de atender a millones de animales, no hay una estadística nacional pública y actualizada que permita saber cuántos perros y gatos se esterilizan actualmente cada año y qué porcentaje representan respecto de la población reproductiva.
Algunas ciudades han comenzado a incrementar sus esfuerzos. En la Ciudad de México, por ejemplo, el gobierno capitalino estableció para 2026 una meta de 150 mil esterilizaciones, además de 150 mil desparasitaciones y 150 mil vacunaciones. La propia dimensión de esta meta permite observar el desafío: se trata de un esfuerzo importante, pero concentrado en una sola entidad frente a una problemática nacional.
Los animales sin hogar no representan únicamente un problema de bienestar animal. La presencia de perros y gatos en la vía pública puede generar riesgos sanitarios relacionados con heces, parásitos, mordeduras, enfermedades zoonóticas, basura y cadáveres de animales.
La UNAM ha advertido que los perros en situación de calle están expuestos a enfermedades y accidentes y pueden contribuir a la transmisión de infecciones y parásitos. El fecalismo también constituye un problema de contaminación de espacios públicos.
En materia de rabia, México mantiene un avance sanitario importante: la transmisión de rabia humana por perros está eliminada, pero el virus continúa presente en fauna silvestre, por lo que las autoridades mantienen la vigilancia y la vacunación de perros y gatos.
A esto se suman problemas como las mordeduras, la presencia de pulgas y garrapatas, la contaminación de parques y banquetas y, en determinadas zonas, la formación de jaurías que pueden representar un riesgo tanto para personas como para otros animales.
Uno de los principales errores consiste en pensar que recoger animales de la calle es suficiente.
Los refugios operan como una última barrera, pero su capacidad es limitada y dependen en gran medida de donaciones, voluntarios y adopciones. La propia UNAM ha advertido que los albergues no tienen capacidad para resolver por sí mismos la magnitud del abandono y que deben combinarse acciones de esterilización, educación y adopción responsable.
Además, no todos los animales tienen las mismas posibilidades de encontrar un hogar. Los cachorros, perros pequeños y animales de determinadas razas suelen despertar mayor interés, mientras que perros adultos, grandes o mestizos enfrentan mayores dificultades para ser adoptados.
El problema no es únicamente conseguir una familia: también está la permanencia. Organizaciones protectoras han documentado devoluciones de animales después de una adopción, generalmente porque las familias no dimensionaron las responsabilidades que implica tener una mascota.
El estudio de Mars encontró que entre las principales razones relacionadas con el abandono aparecen el tiempo y compromiso que requiere una mascota y las dificultades relacionadas con el espacio disponible.
La situación revela un problema de fondo: muchos animales llegan a los hogares sin que exista una decisión suficientemente informada sobre los gastos, cuidados, alimentación, atención veterinaria y tiempo que necesitarán durante toda su vida.
A esto se suma la reproducción no controlada. Una hembra sin esterilizar puede generar múltiples camadas y multiplicar rápidamente la cantidad de animales que posteriormente necesitarán un hogar.
Por ello, especialistas y organizaciones protectoras coinciden en que la solución debe comenzar antes de que el animal llegue a la calle: esterilización, identificación, vacunación, educación y tenencia responsable.
México ya tiene un marco constitucional que reconoce la protección animal y prohíbe el maltrato, pero el desafío está en traducir esa obligación en políticas públicas permanentes y medibles.
En entidades y municipios existen campañas de esterilización, vacunación, rescate y adopción; sin embargo, la ausencia de un censo nacional actualizado y de indicadores homogéneos impide saber con precisión si esas acciones están reduciendo la población de animales sin hogar o simplemente atendiendo una fracción del problema.
En San Luis Potosí ocurre algo similar: existe una población importante de perros y gatos que vive con familias y se desarrollan programas municipales de bienestar animal, pero no existe un registro estatal confiable que permita establecer cuántos animales permanecen actualmente en las calles.
La discusión, por tanto, no debería centrarse únicamente en cuántos perros y gatos son rescatados cada año, sino en cuántos dejan de llegar a las calles.
Mientras continúe la reproducción sin control, el abandono y una adopción insuficiente, los refugios seguirán saturándose y las autoridades continuarán atendiendo las consecuencias de un problema cuya solución requiere intervenir desde el origen.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
Síguenos en: Facebook | WhatsApp | X | Instagram | YouTube





