Picotazo Político: MORENA
Uno de los relatos más asombrosos sobre un supuesto contacto de segundo tipo entre humanos y Objetos Voladores No Identificados (OVNIs) —hoy reclasificados como Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI)— fue el que experimentó en repetidas ocasiones don Merce, un anciano ejidatario de Laguna del Mante, quien bautizó aquel extraño fenómeno como “el sol de medianoche”.
Don Merce vivía en una casa de piedra ubicada al pie de la Sierra de Tanchipa, actualmente Reserva de la Biosfera. La vivienda, junto con otras construidas en la zona, había sido edificada por el entonces propietario de las tierras del ejido, Jorge Pasquel, para alojar a los vaqueros encargados del cuidado del ganado.
En aquel sector, la oscuridad apenas era interrumpida por la tenue luz de las estrellas o de la luna. El primer encuentro de don Merce con el extraño objeto ocurrió una noche de mayo, cerca de la medianoche, cuando una intensa luz blanca atravesó la ventana de su casa y lo despertó.
Salió en silencio para evitar que su hija, quien dormía en otra habitación, se asustara. A partir de entonces, el llamado “sol de medianoche” comenzó a aparecer con frecuencia.
En una de aquellas apariciones, la joven se percató de lo que ocurría y se unió a su padre para observar el fenómeno. También uno de sus hijos, Julián, tuvo conocimiento de los hechos. Él poseía, según el relato, un amplio conocimiento sobre manifestaciones paranormales de todo tipo en la sierra.
Julián se dedicaba a trampear, es decir, a capturar animales de la fauna silvestre, como tigrillos y ocelotes, que posteriormente vendía a turistas a la orilla de la carretera México-Laredo.
El relato llamó la atención del investigador Jaime Maussan, quien me pidió apoyo para instalar un campamento en Laguna del Mante y documentar lo que ocurría.
Tras las observaciones y el material que lograron captar, así como la entrevista con Julián, el equipo quedó impresionado y decidió retirarse temprano al día siguiente para editar y difundir lo registrado.
Así, el “sol de medianoche” quedó como uno de los misterios por descifrar de la Huasteca Potosina, un relato que durante años ha alimentado las historias sobre fenómenos inexplicables en esta región.




