Presidentes de México, buenos, excelentes y malos
Ricardo Alemán
Primero los hechos.
¿Seguramente todos los seguidores del Itinerario Político se enteraron de las agresiones, amenazas de muerte y hasta parodias contra el obispo de Aguascalientes?
¿Seguramente se enteraron, de igual manera, de las amenazas de muerte contra el periodista tabasqueño Audelino Macario?
Lo cierto es que, sin embargo, nadie con dos dedos de frente dejó pasar las amenazas y las ofensas contra sacerdotes y periodistas, como las descritas líneas arriba.
Y por eso debemos acudir a las preguntas de rigor.
¿Qué significa que, de manera simultánea, en medios y en redes proliferen expresiones de odio y censura no solo contra ministros de culto católico, sino contra periodistas críticos?
¿Por qué razón hoy, cuando el mundo empieza a cuestionar a los dictatoriales gobiernos de Morena, aparecen tales expresiones de censura y represión?
¿Por qué, cuando los populismos latinoamericanos han sido derrotados y cuando el mundo entero repudia a las dictaduras como la del partido Morena en México, ocurren tales agresiones a la libre expresión y al culto libre?
Lo cierto es que asistimos a la reedición de intolerables momentos dictatoriales en la historia de México; momentos como la persecución religiosa y la censura a los críticos, desde lo más alto del poder.
Y por eso debemos empezar por el principio; debemos empezar por un ejercicio memorioso elemental.
Como todos saben, la llamada Carta Magna —conocida coloquialmente como la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos— les garantiza a los ciudadanos de nuestro país el ejercicio pleno de libertades fundamentales, como las de culto y de expresión.
Lo anterior quiere decir que todos los ciudadanos mexicanos tenemos el derecho de profesar el culto o la religión de nuestra preferencia, al tiempo que tenemos la garantía de expresar las ideas que le plazcan a cada ciudadano, siempre y cuando se cumpla con la reglamentación elemental que establece la propia Carta Magna.
Sin embargo, y como no había ocurrido en décadas, en el México de la farsante “4-T” proliferan mafias que se han dado a la tarea de amedrentar a sacerdotes católicos y de amenazar a periodistas que suelen ser críticos de la dictadura mexicana en turno.
Pero vamos por partes.
Resulta que, en días pasados, más de uno de los locuaces usuarios de redes ha amenazado de muerte a sacerdotes, como el obispo católico de Aguascalientes.
En efecto, desde el 17 de septiembre pasado, tanto en el estado de Hidalgo como en Aguascalientes han sido amenazados de muerte dos sacerdotes católicos.
El caso más escandaloso es el del obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza, por cuya vida ofreció una “recompensa” un delirante usuario de redes llamado José Lápiz, quien, después del escándalo mediático, corrió a decir que le habían inventado tal amenaza mediante inteligencia artificial.
Lo cierto es que no solo existen amenazas en redes, sino videos en los que el obispo hidrocálido es amenazado de manera directa por sicarios de un cártel criminal solapado por el gobierno federal.
Pero el escándalo no termina en eso.
Resulta que el reconocido periodista tabasqueño, de nombre Audelino Macario, de nueva cuenta fue amenazado de muerte por revelar las raterías de los gobiernos de Morena.
Y no es la primera ocasión que Audelino Macario es víctima de amenazas e intimidación abierta, a causa de su trabajo de investigación sobre las corruptelas de los gobiernos de Morena.
Al final de cuentas, queda claro que en México han sido canceladas libertades como la de culto y la de expresión.
Sí, les guste o no a los fanáticos de Morena, vivimos en una dictadura.
Al tiempo.





