SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 10 de enero de 2019.- El representante de los permisionarios de la línea Guadalupe Siglo XXI, Ramón Reynoso, anunció que solicitarán a Gobierno del Estado una prórroga de dos años para renovar sus unidades con mas de diez años de antigüedad, porque enfrentan problemas económicos.

En primer lugar, expuso, el alto costo del diésel y además de que el servicio de los taxistas y de la plataforma Uber  redujo el número de personas que utilizan el transporte público. La baja del aforo y el costo del diésel “nos ha pegado”, resumió.

Indicó que antes solían gastar 800 pesos diarios en la compra del combustible y en la actualidad pagan mil 400 diarios, por lo que están solicitando una prorroga al gobierno para hacer posible la renovación.

Comentó que en la línea Guadalupe Siglo XXI hay “dos o cinco” camiones modelo 2009-2010, y están conscientes de que la renovación es necesaria, pero “no tenemos con que cambiar; no tenemos crédito”, adujó.

Otro de los factores que les afecta, dijo, es el hecho de que muchas empresas disponen del servicio de trasporte de personal. Lo que también ha disminuido el aforo de usuarios del transporte público y además la falta de operadores, porque muchos se van a trabajar a unidades de empresas particulares.

Señaló que el costo de un camión es de un millón 600 mil pesos y que la mayoría de las unidades que utilizan son de los años 2014-2015, situación que no les es conveniente pues les quedan alrededor de cinco años de vida, además de que son usados y ya vienen con “detalles”.

Respecto al aumento a la tarifa del transporte público, indicó que aún están en platicas con las autoridades, pues para ellos la nueva tarifa de 9.50 es baja y los 10 pesos apenas alcanzan para solventar todos los gastos.

Indicó que los usuarios “nunca dice nada” pues son conscientes de la situación y los que están en desacuerdo son grupos antagónicos que “siempre quieren figurar (…) son gente política”.

Además, subrayó, de que la tarifa que se maneja en la capital es barata comparada con las vigentes en otros estados del país.

Añadió que las tarjetas de prepago también les ha afectado, pues “hay mucho prepago (…) nos hace abaratar más el costo del pasaje; las tarifas reales son de 7.80 más o menos, contando el efectivo con las tarjetas”.

Aparte, abundó, “nosotros subsidiamos al estudiante y a las personas de la tercera edad; mucha gente piensa que el 50% que paga el estudiante a lo mejor lo subsidia el gobierno, pero a nosotros no nos subsidia nadie, nosotros tenemos que cargar con todo eso”, señaló.

Por último, indicó que solo se dedican a vivir del transporte público, crear empleos y mover a la ciudad.