El Listón Amarillo
La violencia en el oriente de Morelos no es una suma de hechos aislados ni una racha desafortunada. Es un patrón. Una estructura. Un modo de gobernar desde fuera —y desde dentro— del Estado.
Eso es lo que revela la investigación especial que Quadratín Morelos comenzó a publicar este domingo en formato de podcast: una serie que intenta explicar, con evidencia, contexto y bisturí académico, cómo los municipios de la región oriente se convirtieron en territorios capturados por redes criminales que operan como gobiernos paralelos.
La serie parte de una hipótesis que ya no es solo teoría: la captura subnacional del Estado, desarrollada por Guillermo Trejo y Sandra Ley. Según esta perspectiva, los grupos criminales no solo cooptan funcionarios; ocupan, colonizan y administran municipios completos, convirtiéndolos en plataformas para extraer rentas de la población mediante mecanismos de extorsión donde, en ocasiones, participan actores estatales.
No es metáfora. Es gobernanza criminal. Y Morelos, lamentablemente, ofrece ejemplos recientes y brutales.
Temoac es uno de ellos. La detención de La Patrona o La Jefa —operadora criminal incrustada en la estructura municipal— reveló cómo la tesorería, la obra pública y la seguridad pueden convertirse en brazos financieros y operativos de grupos delictivos. El asesinato posterior del alcalde Valentín no fue un hecho aislado: fue la confirmación de que la disputa por el control municipal es también una disputa por la vida.
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