T-MEC: sí, pero no; ya, pero no; ganamos, pero tampoco
Por Teresa Gil
Lamentable la postura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al querer insertar a México en un acto fallido tratándose de personas desaparecidas. Tras reconocer a nuestro país por la gestión para encontrar a 16 mil personas, resultó extraña la insistencia en que seamos expuestos en algunas de sus asambleas.
El presidente del Comité contra la Desaparición Forzada (CDF), el ecuatoriano Juan Pablo Albán Alencastro, se movía entre posturas contradictorias: elogiaba, por un lado, los adelantos de México en la búsqueda de personas desaparecidas, para después lanzar un señalamiento contundente.
De manera directa, en su informe en Nueva York, el Comité acusó a México de desaparición forzada y señaló que, de acuerdo con sus consideraciones, esa práctica continúa. La defensa de México no fue tomada en cuenta.
Con estas posturas, muchos de los presentes se habrán preguntado, ante las acusaciones directas contra nuestro país: ¿qué estará haciendo la ONU para impedir que Israel siga matando niños en Gaza?
Desde hace tiempo se insiste en que las desapariciones en el país tienen muchas décadas de historia. Algunas fueron terribles, como las ocurridas durante el sexenio de Luis Echeverría, en los años setenta del siglo pasado. Esas desapariciones no fueron investigadas porque el mismo Estado las causaba. Pero la ONU no insistió en exigirlo.
En tiempos más recientes, durante otros sexenios, el número aumentó y hubo presiones que señalaron desapariciones bajo la persecución oficial. Hay nombres y datos concretos; la propia ONU lo sabe, pero no le interesa regresar a esos tiempos.
El mencionado Albán, que debe ser pariente del presidente de su país, Daniel Noboa, por su forma de actuar, insiste incluso fuera de los actos oficiales, en redes sociales, sobre nuestra situación. Señala que el caso se puede llevar a la Asamblea y tal vez aplicar, por primera vez, el artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, en relación con México.
Lo cual resulta ofensivo cuando el gobierno está poniendo todo de su parte para solucionar un problema que, en términos generales, alcanza 130 mil personas desaparecidas, cuyos casos no ocurrieron todos durante su sexenio.
Ante el cambio de la Secretaría General de la ONU, previsto para el primero de enero próximo, está claro que muchos funcionarios, a lo mejor como Albán, se curan en salud.
El rechazo de las siete propuestas para dirigirla por parte de los cinco países que tienen derecho a veto ha puesto en alerta a muchos integrantes de ese organismo. No se duda de que Donald Trump quiere imponer a gente suya.
De todas maneras, la situación del organismo es muy frágil porque, a lo largo de los años, se ha demostrado su ineficacia por causa de esos cinco países que tienen derecho a veto.
Debido a estas circunstancias, los funcionarios que encabezan algunos de sus organismos están aplicando mayor dureza, especialmente en casos tan sensibles como la desaparición de personas.
De México no toman en cuenta la delicada situación que enfrenta como vecino de Estados Unidos, ni la avalancha permanente que nos envían los flojos gobiernos de Centro y Sudamérica, que agrava todavía más nuestros problemas.
Eso es lo que debería tomar en cuenta el aparato internacional de la ONU.
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