Supuestos predictivos opinables
En Tijuana —nos comentan— crece la inquietud entre algunos sectores empresariales por las relaciones comerciales y políticas construidas alrededor de un grupo de hombres de negocios cuyos nombres han aparecido en investigaciones periodísticas, expedientes de la Fiscalía General de la República (FGR) y en designaciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Un personaje se ha convertido en epicentro de señalamientos e intrigas: Fernando Salgado Chávez, empresario de Ensenada que, bajo un persistente bajo perfil, ha construido estrechas relaciones de poder con personajes de la vida política y empresarial de Baja California y mantiene presencia en negocios millonarios desarrollados en Tijuana, Rosarito y Ensenada.
A partir de una denuncia anónima, Salgado Chávez estuvo durante ocho meses bajo la lupa de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) de la FGR por señalamientos relacionados con presunto lavado de dinero, tráfico de armas, vínculos con organizaciones criminales, influencia en aduanas y huachicol.
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