El río político-electoral está muy revuelto en San Luis Potosí, sobre todo en el caso de Morena y el PVEM, dos partidos que no han dejado de ser aliados y juegan con la posibilidad de hacer candidato al diputado federal Ricardo Gallardo Cardona, para llegar al Palacio de Gobierno.

Bueno, eso es lo que dice la leyenda urbana, radio pasillo y la claque del autollamado Pollo.

También se afirma que no llegará solo, sino que, respaldado por el morenismo, podría sentarse en la silla de ganar la elección constitucional del 6 de junio.

Bajo esa lógica, no sería nada raro, por lo tanto, que Gallardo sea el nuevo Juanito del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien hizo célebre a ese popular personaje de la otrora delegación Iztapalapa de la Ciudad de México, donde aprovechó su popularidad para hacerlo delegado y a los pocos meses, quitarlo del cargo para poner a su consentida Clara Marina Brugada Molina, quien hoy gobierna esa alcaldía y seguramente será reelecta.

Así ha sido el designio del Tlatoani, en ese y muchos otros casos.

¿El Pollo, un Juanito? Podría ser, porque ni él ni nadie de Morena, ha echado por tierra la posibilidad de gobernar, aunque tengan que tragar sapos para lograrlo, porque las mieles del poder podrán endulzar cualquier amargura previa.

Lo que no se han puesto a pensar es que a San Luis Potosí no le conviene un gobernante Juanito, sino alguien más digno, íntegro y libre que pueda tomar sus propias decisiones, no solamente llevar a cabo las de Palacio Nacional.