Allende las especulaciones, la salida de Brozo del aire en radio, remite a un trepidante 3 de marzo de 2004, cuando el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador recibió el primero de dos sus grandes golpes políticos en aquel sexenio, cuando gobernaba el entonces Distrito Federal. El segundo fue el desafuero que ordenó Vicente Fox desde Los Pinos, para evitarle ser candidato a sucederlo.

El tabasqueño siempre ha sido un político popular y en ese entonces, como ahora, encabezó durante mucho tiempo las encuestas para hacerse con la candidatura del PRD. Era el primer sexenio en que gobernaba la oposición, con un ranchero que presidió la Coca Cola, hablaba con lenguaje florido y mostró frescura. Logró vencer al PRI, abanderado por el PAN, pero nunca tuvo la mejor de las relaciones con López Obrador.

De hecho, López Obrador usó a Fox para sus propios propósitos en las conferencias matutinas que llevaba a cabo, todos los días. Marcaba agenda y hacía hablar a Fox. El conflicto era muy difícil de destrabar porque la administración de la capital del país dependía demasiado de la Federación, ya que en ese entonces no avanzaba la Reforma Política y por lo tanto, no era uno más de los estados como en la actualidad, con su propia autonomía.

Constitucionalmente, Fox podía inclusive, remover al secretario de Seguridad Pública y al procurador de Justicia. Luego de un linchamiento de policías federales en la otrora delegación Tláhuac -hoy municipio-, Fox se vio obligado a cesar al actual canciller Marcelo Ebrard, quien era el jefe de la SSP y rechazó la propuesta de López Obrador para que Francisco Garduño -titular en este sexenio del INM- asumiera el mando. En ese entonces, López Obrador solo podía proponer nombres, pero Fox era quien los debía avalar.

Antes de la medida desesperada del desafuero, para evitar que la izquierda llegara al poder federal, ese 3 de marzo de 2004, Brozo fue el ariete de la llamada «mafia del poder» para disminuir las posibilidades presidenciales de López Obrador. Al tiempo que el exsecretario particular de AMLO, René Bejarano, daba una entrevista en uno de los estudios de Televisa como poderoso jefe de la Asamblea Legislativa, el payaso tenebroso transmitía en su programa «El Mañanero» el videoescándalo donde se le veía guardar hasta las ligas que amarraban fajos de billetes recibidos del empresario Carlos Ahumada. Y López Obrador habló de complot.

Hoy, Brozo está prácticamente fuera del mapa de los medios, Ahumada no puede pisar suelo mexicano y su expareja Rosario Robles sigue en la cárcel. Pero faltan por caer muchos personajes de esos aciagos capítulos políticos del lopezobradorismo…