En México no ha existido oposición, sólo alternancia
La tecnología ha modificado la forma en que operan los intercambios comerciales, al grado de que hoy es posible hacer las compras completas mediante aplicaciones. Desde frutas hasta automóviles pueden adquirirse sin salir de casa. En este contexto, no resulta descabellado pensar que las tiendas de autoservicio, tal como las conocemos, podrían quedar en desuso: quizá limitadas a espacios de exhibición o a probadores de ropa y calzado, mientras la compra final se realiza en línea. Frente a este panorama, vale la pena mirar atrás y recordar cómo se realizaba el comercio antes de la digitalización del consumo.

Los cronistas e historiadores describieron con admiración los tianguis de la época prehispánica. No eran espacios improvisados: estaban organizados, eran pulcros y seguían reglas precisas. En ellos se practicaba el trueque, un intercambio comercial directo que eliminaba intermediarios y fortalecía el vínculo entre productor y comprador. El comercio no solo era económico; también era social y comunitario.

Aunque con frecuencia se afirma que el trueque se realizaba principalmente en Tenochtitlan, desde el siglo XV ya existía en Tlatelolco una compleja organización de comerciantes conocidos como pochtecas. Su actividad estaba regulada y contaba con normas y rituales que otorgaban prestigio a su labor. Tal fue su relevancia que algunos historiadores los han comparado con grandes comerciantes de otras civilizaciones.

Un rasgo fundamental de los tianguis aztecas era su organización por calles especializadas. Había zonas destinadas exclusivamente a la venta de chiles, otras para bebidas, frutas, utensilios, textiles o cerámica. Cada producto tenía un lugar específico, lo que facilitaba el comercio y mantenía el orden. Esta lógica urbana no desapareció con el tiempo; se transformó.

Aún hoy puede observarse en ciudades como la Ciudad de México, donde existen calles claramente especializadas: Motolinia, reconocida por la venta de artículos médicos; Izazaga, dedicada casi por completo a la ropa; o La Merced, históricamente vinculada a la venta de alimentos. En San Luis Potosí ocurre algo similar: mercados como el Hidalgo, el República o La Merced no solo abastecen a la población, sino que forman parte de la memoria y de la vida cotidiana de la ciudad.
Con el paso de los siglos, los mercados evolucionaron. La Conquista, el Porfiriato y su influencia francesa, la Revolución Mexicana y los cambios económicos del siglo XX transformaron las formas de comerciar. A mediados del siglo pasado surgieron las tiendas de autoservicio. En San Luis Potosí se recuerda con especial nostalgia al Uruapan, considerado por muchos como una de las primeras tiendas de este tipo en la ciudad, símbolo de una nueva manera de consumir que marcó a toda una generación.
Las tiendas de autoservicio fueron diseñadas para atraer al consumidor. El carrito, los pasillos interminables, las ofertas visibles y la saturación de productos convierten la compra en una experiencia que rara vez se limita a lo necesario. A diferencia del tianguis, donde se pide lo justo y alguien despacha, en el supermercado el consumo suele desbordarse.
Hoy asistimos a otra transformación. Las plataformas digitales y las compras en línea están modificando nuevamente nuestra relación con el comercio. De acuerdo con análisis publicados en la Revista del Consumidor, el comercio electrónico ofrece comodidad, pero también implica riesgos: compras impulsivas, menor percepción del gasto y una relación cada vez más distante con los productos que consumimos.
Quizá el problema no sea la tecnología en sí, sino olvidar lo que los mercados tradicionales nos enseñaron: que consumir también es un acto social y consciente, que comprar implica elegir y que no todo lo disponible es necesario. En un mundo cada vez más digital, la educación para el consumo es fundamental. Los tianguis y mercados nos recuerdan que el comercio también puede ser cercano, humano y consciente.
Referencias
Bernal Díaz del Castillo. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.
Sahagún, Bernardino de. Historia general de las cosas de Nueva España.
León-Portilla, Miguel. La visión de los vencidos. UNAM.
Florescano, Enrique. El mercado en Mesoamérica. Fondo de Cultura Económica.
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El tianguis en la época prehispánica.
Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO).
Revista del Consumidor. Números diversos sobre hábitos de consumo, supermercados, comercio electrónico y consumo responsable (consulta directa de la autora).
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí. Documentos sobre mercados tradicionales y comercio local.





