Leroux, Tolstoi y Neruda, en la misma fecha
Ricardo Alemán
Por su importancia, la noticia debió ser un escándalo no sólo en México, sino en el mundo entero.
Una tragedia que, en toda democracia que se respete, habría sido una inaceptable inmoralidad del Estado y cobraría muchas cabezas del sector salud.
Sin embargo, en el México de la llamada “4-T” y de la primera presidenta, la salud, la educación y el futuro de los niños no le importan a nadie y menos a la “señora presidenta”.
Nos referimos –como seguramente lo adivinaron– a la intolerable muerte de cinco bebés en una clínica del IMSS de Durango; una tragedia que fue ignorada no sólo por la apática sociedad mexicana, sino por los medios.
Y es que, al día siguiente de que en México se conoció la tragedia, la mayoría de los medios mexicanos –de prensa, radio y televisión– ignoraron los hechos y prefirieron seguir de largo, como si nada.
Y por eso volvemos al principio.
¿Qué debe ocurrir en nuestro país para que el Estado mexicano no sólo asuma su responsabilidad en la salud de los niños mexicanos, sino en su desarrollo, su educación y su futuro?
¿De qué tamaño deben ser las tragedias sociales –como la muerte de cinco bebés en el IMSS– para que los grandes medios nacionales investiguen los hechos, difundan las fallas del sector salud y señalen a los responsables?
Por esa razón, primero debemos entender el significado de un “crimen de Estado”, que se define “como toda acción ilegal lanzada contra los ciudadanos y cometida por uno o más agentes del Estado”.
El crimen de Estado lo cometen no sólo quienes desde el poder ordenan una acción ilegal que lesiona los derechos ciudadanos, sino que son corresponsables de un crimen de Estado aquellas autoridades omisas, indolentes o ineficaces.
Y en los gobiernos de Obrador y de Sheinbaum, uno de los mayores crímenes de Estado se comete contra los niños en general –niñas y niños–, de manera particular en las regiones más pobres y de mayor violencia.
Y ese es el caso de cinco bebés recién nacidos que perdieron la vida en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General de Zona No. 1 del IMSS de Durango.
Resulta que, según padres de los recién nacidos fallecidos, el citado hospital carece de lo elemental, incluso la limpieza en Cuidados Intensivos.
A su vez, empleados del citado hospital señalaron que no hay presupuesto para lo más elemental –medicamentos, zonas protegidas y asepsia–, lo que convierte al IMSS en una verdadera sucursal del infierno.
Y precisamente por eso –porque en el IMSS los niños, en particular, y los adultos, en general, pierden la vida a causa del mal servicio–, las muertes en el mayor centro de salud mexicano son verdaderos “crímenes de Estado”.
Pero tampoco es una novedad.
Y es que, desde la llegada de Morena al poder federal, tanto los bebés como los niños mexicanos, en general, son víctimas de una sistemática pérdida de derechos y libertades elementales.
Sí, han perdido el derecho a la salud, a la educación de calidad, a una vivienda digna y, en el extremo, son empujados de manera creciente a la criminalidad, ante la mirada indolente de un gobierno federal al que nada le importan.
Y el mejor ejemplo es el del cáncer infantil, que es la segunda causa de muerte de menores de edad en México, sólo después de los accidentes.
Más aún, según estimaciones de la SSA, el universo de niños con cáncer en México supera los 20 mil casos.
A su vez, la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC) reveló que del 11 de diciembre de 2019 al 11 de diciembre de 2020 se registraron 2 mil 190 decesos de menores de edad, causados por la detección tardía de la enfermedad, por la falta de acceso oportuno a medicamentos y tratamientos médicos y las complicaciones propias de la enfermedad.
Otras estimaciones señalan que el número de niños enfermos de cáncer que perdieron la vida en el gobierno de López Obrador supera los 10 mil fallecidos. Pero la tragedia es mayor si vemos el impacto de la cancelación del Seguro Siglo XXI, que atendía a cuatro millones de niños de escasos recursos en todo el país.
No es todo, ya que la cancelación de las 9 mil 200 Estancias Infantiles para ayuda a madres trabajadoras, decretada por López Obrador y que siguió con Sheinbaum, dejó sin educación elemental a casi 500 mil niños y sin posibilidad de trabajo a igual número de madres.
A esa tragedia se agrega la cancelación de Escuelas de Tiempo Completo, que daban igualdad a miles de niñas también en todo el territorio nacional.
Pero eso sí, desde Palacio prohíben el uso de celulares a menores de edad en escuelas primarias y secundarias de todo el país.
Sí, los de Morena son gobiernos farsantes.
Al tiempo.




