RIOVERDE, SLP., 8 de julio de 2019.- Por seis horas bajo un inclemente sol, con temperaturas por encima de los 35 grados, un interno del penal amenazó con quitarse la vida luego de subirse a un tanque de agua elevado a una altura de 15 metros y el drama concluyó hasta que las autoridades pidieron la presencia de su familia, la única causa por la que el hombre bajó por su propio pie.

Durante los 300 minutos que se alargó el hecho, el reo de nombre Alejandro Rodríguez Ávila, un hombre sentenciado con referencia de paciente psiquiátrico, vestía pantalón reglamentario sin playera y decía en reiteradas ocasiones: “Me quiero morir, me quiero morir”, esto ante custodios, psicólogos, bomberos y socorristas de Cruz Roja que realizaron una cobertura de apoyo.

El tanque elevado se ubica en la parte central del penal y hasta el momento no se conoce la forma como ingresó al interior del cercado perimetral y ascendió por una escalera colocada a un costado.

Tras el hecho, quedó suspendida la visita familiar de los jueves, pues la atención se centró en el hombre de 34 años, originario de Rioverde de una cuna muy humilde.

Luego de descubrir al interno en la parte superior, al menos ocho personas intervinieron para tratar de bajarlo y se usaron diversas estrategias, hasta la presencia de un religioso con quien el reo comenzó a orar, pero no desistió de su intento de tirarse.

Hubo un momento álgido cuando un custodio quiso tomarlo del cuerpo y forcejearon estando a punto de caer los dos, sino intervienen otros dos guardias penitenciarios.

Desde una hora después de los hechos, las autoridades penitenciarias solicitaron la presencia de su familia, pero trascendió que no permitieron en una primera instancia verlo, pues cuando decidieron hacerlo, el reo soltó el llanto y bajó por su propio pie.

Maribel Jasso Castillo, coordinadora regional de la CEDH informó que estuvieron presentes desde el primer momento y que el reo se encuentra recibiendo atención médica debido a la insolación y quemaduras en su piel por la exposición al sol.

Tras el hecho, ningún funcionario penitenciario quiso atender a los medios de comunicación.