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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 18 de agosto de 2026.- La llegada de El Niño en 2026, en un contexto de cambio climático, podría incrementar los riesgos relacionados con la disponibilidad de agua, producción de alimentos, incendios e inundaciones, por lo que especialistas llamaron a fortalecer desde ahora las medidas de prevención en México.
Durante el seminario “El Niño 2026: la liga con la emergencia climática global, qué esperar y cómo prepararnos”, organizado por Iniciativa Climática de México (ICM) y el Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, expertos señalaron que los efectos del fenómeno no serán iguales en todo el país.
Andreas Fischlin, excopresidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), explicó que El Niño forma parte de la variabilidad natural del clima, pero el fenómeno previsto para 2026 ocurrirá sobre un planeta más cálido, condición que puede amplificar algunos riesgos climáticos.
El investigador Jorge Zavala, de la UNAM, señaló que la preparación debe considerar dónde y cuándo podrían presentarse los impactos, debido a que el fenómeno puede modificar patrones de precipitación, temperatura, ciclones, nortes y ondas de calor.
Uno de los principales focos de atención es el agua, debido a que tanto los déficits como los excesos de lluvia pueden afectar presas, acuíferos y sistemas de abastecimiento. La especialista Fabiola Sosa advirtió que depender de una mayor extracción subterránea o de trasvases no garantiza el acceso al agua a mediano y largo plazo.
El sector agroalimentario también enfrenta riesgos por posibles sequías o excesos de humedad. Ante este escenario, especialistas plantearon fortalecer la información agroclimática para productores, así como mecanismos de apoyo, financiamiento y aseguramiento.
ICM propuso cinco líneas de acción: coordinación permanente entre gobiernos y sectores, sistemas regionales de alerta temprana, fortalecimiento de sectores como salud, agua y alimentos, identificación de vulnerabilidades territoriales y vinculación de las medidas frente a El Niño con la política nacional de adaptación al cambio climático.
Los especialistas coincidieron en que la prevención debe comenzar antes de que ocurran los impactos, mediante información científica que permita tomar decisiones diferenciadas según las condiciones y riesgos de cada región del país.




