SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 14 de febrero de 2020.- Michelle, quien es una chica llena de sueños y metas por cumplir, nunca pensó que el amor lo encontraría en el país por excelencia para estas cuestiones: Francia, pero no tuvo que viajar hasta allá, porque por cuestiones del destino, ese lindo chico francés quedó flechado por el corazón folclórico de una gran mexicana.

En su gran aventura, Michelle de la Rosa viajó con quien se ganó su corazón hasta el país europeo, donde lo más complicado fue tramitar la visa, porque solo se emiten 200 por año de la Vacance Travail, pero al tener la suerte de su lado le fue otorgada.

“Conocí a un chico francés en México, nos gustamos y me propuso venir a Francia con él, para que lo intentáramos. Le dije que sí, jajaja, bien aventada, porque yo acaba de terminar la uni, no tenía un gran trabajo y la neta si quería un súper cambio en mi vida y me fui a la aventura”, mencionó Michelle.

A su llegada se dedicó a aprender el idioma galo, pues lo desconocía por completo y esto complicaba su comunicación con las demás personas. Ambos estuvieron siete meses en la ciudad de Bordeaux, y con la ayuda de su novio logró resolver este problema porque él fue su maestro y también su traductor.

Con la posibilidad de comunicarse, Michelle ingresó a trabajar a una residencia vacacional, donde el inglés le fue de suma ayuda, porque llegaban turistas de todos lados y es el idioma neutral entre extranjeros.

Ahí ella se desempeñó en diferentes áreas, desde limpieza, hasta lo que había estudiado: fotografía y video, a la par realizó un videoclip para un grupo local del sudoeste de Francia.

Después, la pareja se vio obligada a mudarse a la enorme ciudad de París, dejando atrás toda su tranquilidad. Debido a la gran afluencia de visitantes, el trabajo en restaurantes y hoteles es muy demandado y Michelle entró como recepcionista, que poco tiempo después dejó por ser una labor muy exigida y desgastante, por eso actualmente trabaja en un restaurante de comida mexicana.

“Trabajar con franceses es un poco difícil, ya que ellos son muy directos y en nuestra cultura los podríamos ver hasta groseros, pero es así; culturalmente somos super diferentes, pero gracias a esos trabajos mejoré mucho mi francés, de llegar sin hablar nada, ahora puedo comunicarme mejor”, refirió.

La experiencia laboral, por lo tanto, no fue nada fácil, porque Francia es un país del que desconocía todo.

Michelle, actualmente, está realizando trámites para una universidad en París, y así seguir nutriéndose de conocimientos, pero tiene muchos trámites por realizar y será necesario que regrese a México para solucionar algunos pendientes.

“En verdad ahora que he vivido y conocido este país, estoy muy motivada para estudiar y trabajar aquí. Muchos de mis conocidos dicen que me veo muy feliz acá, y la verdad es que sí, pero también tuve días muy difíciles”, contó.

Antes de tener la visa tuvo que trabajar duro y ahorrar el dinero que necesitaba para poder viajar, después al llegar, no hablar el idioma “me afectó mucho, pero poco a poco le fui agarrando la onda, aunque sí fue muy difícil”.