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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 18 de agosto de 2026.- Una expedición mexicana avanza entre placas de hielo y estrechos corredores de agua frente a Alaska en su intento por completar por primera vez para México el histórico Paso del Noroeste, una de las rutas marítimas más complejas del planeta.
A bordo del velero Diablesse, de aproximadamente 100 pies de longitud, el equipo encabezado por Felipe Fernández y el capitán Antonio Palazuelos tuvo que modificar su ruta y detener la navegación durante varios días debido a las condiciones del hielo.
La tripulación retomó el avance después de detectar, mediante imágenes satelitales, una apertura de aproximadamente cinco kilómetros frente a la costa de Alaska, que permitió continuar la navegación desde Wainwright hacia Utqiagvik.
El cruce ha obligado a la tripulación a avanzar lentamente entre bloques de hielo. En algunos puntos, integrantes del equipo han subido al mástil para identificar posibles rutas navegables y, en otros, han tenido que retirar manualmente pequeños bloques de hielo para permitir el paso de la embarcación.
La travesía, impulsada por Sailing for Prosperity, también tiene un componente científico. Investigadores mexicanos participan en el recorrido para estudiar las conexiones entre los ecosistemas del Ártico y los mares mexicanos.
Entre ellos se encuentran Lorena Viloria y Sergio Martínez, especialistas en cetáceos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), quienes concentran parte de sus investigaciones en las especies que realizan migraciones entre ambas regiones.

Uno de los principales objetivos es estudiar a la ballena gris, especie que nace en aguas mexicanas y migra miles de kilómetros hacia el Ártico para alimentarse.
Durante el recorrido por Alaska, los investigadores han documentado ejemplares de ballena gris y recopilan fotografías que serán comparadas con la base de datos de la UABCS para identificar individuos y conocer sus desplazamientos.
La expedición también ha registrado ballenas jorobadas, morsas, focas, aves marinas, peces y concentraciones de krill. Las imágenes de las ballenas jorobadas serán incorporadas a proyectos internacionales para ampliar el conocimiento sobre sus rutas migratorias.
El proyecto parte de la premisa de que los ecosistemas marinos están conectados pese a las grandes distancias geográficas. En este caso, las aguas donde se alimentan las ballenas en el Ártico forman parte del mismo ciclo migratorio que las costas mexicanas donde nacen algunas de estas especies.
Tras abastecerse en Utqiagvik, el Diablesse continuará hacia Prudhoe Bay, el mar de Beaufort y posteriormente el Ártico canadiense, en una navegación que permanecerá condicionada por las condiciones del hielo.
La expedición busca completar el histórico Paso del Noroeste mientras genera información científica sobre migración de cetáceos, ecosistemas marinos y los vínculos entre el Ártico y México.