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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 10 de octubre de 2026.- Unas 180 mil tortugas gigantes de Aldabra habitan en el atolón del mismo nombre, en Seychelles, de acuerdo con un nuevo estudio científico que documenta la magnitud de una de las poblaciones de tortugas terrestres silvestres más grandes del mundo.
La investigación, encabezada por especialistas de la Fundación de las Islas Seychelles y la Universidad de Exeter, en Reino Unido, estimó una población cercana a los 183 mil ejemplares adultos y subadultos. Los resultados fueron publicados en la revista científica Ecology and Evolution.
El cálculo se obtuvo mediante el análisis de registros de monitoreo recopilados entre 2018 y 2022, junto con modelos estadísticos que permiten estimar cuántos animales podrían haber pasado inadvertidos durante los recorridos de campo, debido a la vegetación densa y las características del terreno.
La cifra representa la estimación más alta registrada hasta ahora para esta población y actualiza el cálculo de alrededor de 100 mil tortugas que se citaba desde finales de la década de 1990. Sin embargo, los investigadores advierten que la diferencia entre ambas estimaciones no significa necesariamente que la población se haya duplicado, pues los métodos de cálculo son distintos.
La recuperación de las tortugas gigantes de Aldabra está vinculada con décadas de conservación. Durante el siglo XIX, la explotación de estos animales redujo su población en el atolón a menos de mil ejemplares, lo que puso en riesgo su supervivencia.

En 1981, Aldabra fue declarado reserva natural estrictamente protegida y, un año después, recibió el reconocimiento de Patrimonio Mundial de la Unesco. Estas medidas contribuyeron a resguardar su ecosistema y a favorecer la permanencia de la especie.
El atolón es uno de los dos lugares del mundo donde sobreviven poblaciones silvestres de tortugas gigantes: el otro es el archipiélago de Galápagos, en Ecuador.
Para los responsables del estudio, el nuevo cálculo constituye una herramienta para mejorar el seguimiento de la población y evaluar los resultados de las medidas de conservación durante los próximos años.
Pese a los resultados favorables, los investigadores advirtieron que la población sigue expuesta a riesgos ambientales. Entre ellos se encuentran las sequías más prolongadas, el aumento del nivel del mar y la presencia de especies invasoras, como gatos ferales y ratas, que pueden afectar a los huevos y las crías.
El estudio ofrece una referencia más precisa para detectar posibles cambios en la población y orientar futuras acciones de protección. Los especialistas subrayan que mantener el monitoreo y reducir las amenazas será fundamental para conservar los avances alcanzados.




