Vincula Héctor Serrano seguridad con inversión en SLP
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 2 de marzo de 2026.- Tener un perro en casa es, para miles de familias potosinas, una fuente diaria de compañía, alegría y hasta terapia emocional. Pero detrás de la foto tierna hay una realidad de la que pocas veces se hace un cálculo real: mantener un perro implica un compromiso económico y de cuidado que puede extenderse por más de una década.
En México, el perro es la mascota preferida. Según la tendencia nacional, predominan razas pequeñas para departamentos y medianas para quienes disponen de casa y patio. Sin embargo, más allá de su popularidad, antes de adoptar o comprar, hay que considerar que cada raza tiene necesidades específicas, costos distintos y distintos riesgos de salud.
Entre las razas más buscadas están el Chihuahua, pequeño, leal y adaptable a espacios reducidos; el Schnauzer, sobre todo en su versión miniatura, apreciado por su inteligencia y carácter protector; y los consentidos de las familias, el Golden Retriever y el Labrador Retriever, famosos por su paciencia con los niños y su carácter noble. También figuran el Pug, el Yorkshire Terrier y el Pomerania, preferidos por quienes viven en departamentos.
Aunque los veterinarios coinciden en que los perros mestizos siguen siendo los preferidos en adopciones ya que tienen ventajas como mayor resistencia genética, que a largo plazo puede significar menos visitas al consultorio y menos gastos inesperados.

Porque sí, el cariño que brindan es invaluable, pero el gasto es constante.
Mantener un perro en San Luis Potosí puede representar entre 10 mil y 30 mil pesos al año, dependiendo del tamaño y estado de salud. Solo en alimento, una raza pequeña puede requerir entre 500 y 900 pesos mensuales en croquetas de calidad media, mientras que una raza mediana o grande puede elevar el gasto a entre 900 y 1,800 pesos. Si el propietario opta por alimento premium o especializado —por alergias o problemas digestivos— el desembolso puede superar los 2 mil pesos mensuales.
A esto se suman los cuidados veterinarios básicos: una consulta general ronda entre 300 y 600 pesos; el esquema anual de vacunación puede costar de mil a 2 mil 500 pesos; la desparasitación trimestral oscila entre 200 y 400 pesos; y la esterilización puede ir de mil 200 a 3 mil pesos, dependiendo del tamaño y la clínica. Una urgencia médica, como una cirugía por obstrucción intestinal o fractura, puede superar fácilmente los 10 mil pesos.
Y no todas las razas tienen el mismo historial clínico.
Los llamados perros braquicéfalos, de hocico chato, como el Pug o el Bulldog Francés, suelen presentar problemas respiratorios y son especialmente vulnerables a golpes de calor, un factor relevante en el clima seco y caluroso de la capital potosina. Por su parte, razas grandes como el Golden Retriever y el Labrador Retriever tienen predisposición a displasia de cadera y obesidad si no se controlan alimentación y ejercicio.
En el extremo de tamaño, razas gigantes como el San Bernardo viven menos años —entre 7 y 10 en promedio— y presentan más problemas articulares y cardíacos. En contraste, los perros pequeños como el Chihuahua pueden alcanzar 15 o incluso 18 años con buenos cuidados.

La elección de acuerdo al tiempo, dinero y espacio
Para departamentos pequeños se recomiendan razas compactas como Chihuahua, Yorkshire o Pug, siempre considerando paseos diarios. Para personas solas o adultos mayores, los perros de temperamento tranquilo y muy afectivos suelen ser mejor opción. En hogares con niños pequeños, Golden y Labrador destacan por su paciencia y tolerancia al juego rudo, aunque requieren espacio y actividad física constante.
Especialistas recomiendan cuidados generales básicos pero indispensables que incluyen alimentación adecuada a la edad y tamaño, agua fresca permanente, ejercicio diario, esquema completo de vacunación, desparasitación periódica, esterilización para evitar camadas no deseadas y chequeo veterinario al menos una vez al año. También subrayan la importancia del cepillado regular en razas de pelo largo y del control de peso en razas con tendencia a la obesidad.
Tener un perro es una inversión emocional y financiera que puede durar más de una década. Es compañía incondicional, sí, pero también una gran responsabilidad.
Antes de dejarse llevar por la ternura de un cachorro o pensar en darlo como un regalo, la recomendación es evaluar espacio, tiempo disponible y presupuesto. Porque un perro puede convertirse en el mejor amigo, sí, siempre y cuando estés listo para asumir el compromiso.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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