Cultura: todos los lunes son de Palique presenta Gaza en su mesa
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 2 de abril de 2026.- La Cuaresma, el Triduo Pascual y las celebraciones litúrgicas forman parte central de la tradición cristiana, al conmemorar los momentos clave de la vida de Jesucristo, explicó el académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Alfredo Arnold Morales.
Detalló que estos periodos están vinculados con la historia de la salvación, que abarca los 33 años que, de acuerdo con la tradición, Jesucristo vivió en la Tierra.
Entre las principales celebraciones del calendario litúrgico destacan Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, a las que se suman los tiempos ordinarios y, de manera especial, el Triduo Pascual, considerado el momento más solemne.
Este periodo comprende la agonía en el huerto de los Olivos, la crucifixión y muerte, así como la resurrección de Jesús, hechos que constituyen el núcleo de la fe cristiana.
El académico explicó que los tiempos litúrgicos no surgieron de manera inmediata, sino que se definieron conforme se desarrolló la Iglesia.
Precisó que fue durante los concilios de Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia, entre los siglos IV y V, cuando se consolidó la doctrina cristiana con base en los testimonios de los apóstoles.
En particular, destacó que en el Concilio de Nicea, en el año 325, se estableció formalmente la Cuaresma como un periodo de preparación espiritual.
Posteriormente, se reglamentó el ayuno de 40 días, así como otras prácticas que con el tiempo han evolucionado, como la abstinencia de carne, actualmente limitada principalmente a los viernes.
Arnold Morales señaló que estas prácticas pueden ser adaptadas por la Iglesia, incluso mediante la sustitución por obras de caridad u otras expresiones de fe, de acuerdo con disposiciones de los obispos.
Añadió que diversas regiones del mundo conservan tradiciones específicas, como la toma de ceniza, el Vía Crucis, la visita a los siete templos y procesiones, especialmente en países como México, España, Italia y Filipinas.
El académico indicó que, aunque estas celebraciones coinciden con los periodos vacacionales, los fieles pueden mantener su práctica religiosa adaptándola a sus condiciones personales.
“Quizá basten unos minutos de oración y recogimiento el Viernes Santo si las circunstancias personales no alcanzan para más”, expresó.
Finalmente, subrayó que la misa de Resurrección representa la celebración más importante del calendario cristiano, al conmemorar el triunfo de la vida sobre la muerte.




