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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 12 de septiembre de 2026.- Hay comidas que pueden prepararse cualquier día y hay otras que parecen tener su propio calendario. Cuando alguien dice que habrá pozole, casi nunca se refiere solamente a la comida.
Detrás de una gran olla hay una reunión, una fiesta, una noche mexicana, un cumpleaños o una celebración familiar, porque el pozole se cocina para que alcance para muchos.
Por eso resulta tan apropiado hablar de él durante el Mes Patrio. Su ingrediente principal es el maíz, ese alimento que aparece una y otra vez cuando hablamos de la cocina mexicana y que aquí adquiere una textura y una personalidad completamente diferentes.
Los granos se cuecen hasta abrirse y adquirir esa característica forma que hace inconfundible al pozole.
Después viene lo demás: carne que pude ser de pollo o cerdo y dependiendo de la receta, una preparación que puede ser roja, blanca o verde, además de lechuga, rábanos, cebolla, orégano, chile y limón. Y, por supuesto, tostadas.
Porque una de las maravillas del pozole es que cada quien termina de preparar su propio plato. Alguien quiere más chile, otro prefiere mucho limón y hay quien llena el plato de lechuga y rábanos, al que le gusta sin cebolla y el que le pone orégano y siempre está quien asegura que, así, sin nada más, es como realmente se disfruta.
Una olla para compartir
El pozole tiene una enorme diversidad. No sabe igual en todas partes de México. Hay pozoles rojos, blancos y verdes. En algunos predomina el chile; en otras, las hierbas y semillas. También cambia la carne y la manera de acompañarlo. Pero el principio permanece: una gran olla que alcanza para compartir.
Alrededor de esa olla siempre hay quien pregunta: “¿Quién quiere más?”.
La historia de este platillo se remonta a la época prehispánica, aunque con el paso del tiempo, se incorporaron ingredientes y costumbres que llegaron después de la conquista.
No es una receta detenida en el tiempo, sino el resultado de una historia que continúa cocinándose.
Por eso existen tantas maneras de prepararlo y cada familia puede asegurar que su receta es la mejor.
Durante las fiestas patrias aparece en muchas mesas acompañado de todo lo necesario para que cada quien prepare su plato.
Y, como siempre está la tortilla, en este caso en forma de tostada crujiente.
Para celebrar a México tenemos colores y símbolos que nos identifican, pero también hay sabores y platillos preparados con ingredientes y recetas que pasan por generaciones de una cocina a otra.
Y pocas imágenes son tan mexicanas como una mesa llena de acompañamientos y un plato humeante de pozole en el centro.
El pozole huele y sabe a México por eso convoca, reúne y celebra.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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